Cuando regresé a la preparatoria Kouzaki y entré a mi salón, mis compañeros de clase desviaron su atención hacia mí inmediatamente. La mayoría de ellos me miraba con recelo y murmuraban cosas como «Vaya, por fin regresó». Pero hubo algunos que se me acercaron directamente para hablarme.

Cuando regresé a la preparatoria Kouzaki y entré a mi salón, mis compañeros de clase desviaron su atención hacia mí inmediatamente. La mayoría de ellos me miraba con recelo y murmuraban cosas como «Vaya, por fin regresó». Pero hubo algunos que se me acercaron directamente para hablarme.

—Touno, ¿Por qué no habías venido a clases?

—¿Acaso te estas portando mal?

—¿Qué has estado haciendo? Pasaste toda una semana sin asistir.

Decidí inventar que estuve resfriado. Ellos, rápidamente perdieron el interés en mi diciendo cosas como «Ojalá no nos contagies». Todos regresaron a ignorarme como siempre y yo me dirigí hacia mi asiento. Estaba poniendo mis libros de texto y mi estuche de lápices sobre la mesa de mi pupitre cando de pronto, recibí una patada en la pata de mi silla.

—¿Qué tal?

Era Kaga que me saludó con el mismo ánimo de siempre.

—¿Como estás? Buenos días.

—Oye ¿Qué fue eso de llamarme tan temprano?

—Aah, eso. Todavía estaba medio dormido no me acuerdo.

—No me digas…

Ese «no me digas» tenía una fuerte connotación de hostilidad.

—¿Entonces estuviste refriado por una semana? —Me preguntó.

Obviamente eso no era verdad. Pero lo que realmente pasó, no era algo fácil de explicar. Y, aunque me hubiese tomado la molestia de hacerlo, jamás me habría creído, así que mejor decidí mentirle como a los otros.

—Si, casi me muero.

—Mientes.

Al parecer, Kaga pudo ver fácilmente a través de mi mentira y se puso pesado. Entonces, comenzó a hablarme con un tono enojado.

—Te vez muy saludable ahora mismo. Y si ese hubiera sido el caso, habrías llamado para decir que no asistirías. ¿Qué sentido tiene ausentarse sin permiso?

Lo que él estaba diciendo era muy cierto. Al menos debí haber fingido tos en ese momento.

—Ahora cuéntame lo que pasó realmente.

—Bueno, solo salí a dar un paseo lejos de casa. Sin darme cuenta, se pasó una semana. Es increíble ¿No?

Cuando le dije eso, solté una pequeña risotada para intentar que el asunto pareciera trivial, pero Kaga me miró con una cara de «¿Tú crees que me voy a tragar ese cuento?».

—Mira, no es que te esté regañando —Me dijo—, pero al menos dame una respuesta, tonto. Y, por cierto, deja de estarme llamando a las cuatro de la mañana porque la próxima vez no te contestaré.

—Ja ja ja… si claro, lo siento.

Me sentí mal conmigo mismo por estar aliviado de que Kaga ya no siguiera preguntándome cosas.

Kaga había sido el único amigo que tuve desde la primaria. Aunque no teníamos el tipo de relación en donde compartimos nuestros problemas personales. Solo comenzamos a interactuar porque estábamos en la misma clase y nos sentábamos muy cerca el uno del otro, y antes de que me diera cuenta, ya éramos los primeros en formar equipo para hacer algún trabajo grupal. Ese era es más o menos el alcance de nuestra amistad. Ni muy cerca, ni muy lejos. Nunca entraron en el territorio del otro. No tenía idead de como se sentía Kaga al respecto, pero para mí, ese era el nivel acercamiento más adecuado que podíamos tener.

—Pero hay algo que no me cuadra… —Me dijo Kaga de manera muy casual.

—¿Ah? ¿Qué cosa?

—Es lo del tiempo. Me preguntaba si existirá algún fenómeno que te haga perder la noción del tiempo de una manera tan extrema. Ah… ¿Realmente es cierto lo que me dijiste? No es que quiera indagar es mera curiosidad…

Yo había intentado dejar el tema de la manera más casual posible, pero Kaga era un tipo muy bien informado. Así que se me ocurrió que a lo mejor él podía darme algunas pistas sobre el extraño fenómeno que experimenté.

—No, no estoy hablando sólo de un par de horas, sino de varios días. Cualquiera se daría cuenta de eso. Tiene que darte hambre y sueño.

Kaga me miró como una cara de incredulidad.

—Si, supongo que sí.

—Así que eso fue… —Kaga se puso pensativo.

—A menudo se suele decir que el tiempo se pasa volando cuando te concentras en algo. Pero eso no es un fenómeno, es más bien una cuestión de sensación. Tampoco podemos descartar una cuestión de un viaje astral o algo así.

—Uuumh…

Ninguna de esas cosas me sonaba conocida. Puede que estuviera bastante entretenido cuando estuve en el túnel, pero no seria normal no darme cuenta de que ya pasó una semana.

Posiblemente sí se trataba de algo como «un viaje astral», pero no me parecía una explicación lógica.

—También está el efecto Urashima. —Mencionó Kaga de repente.

—¿Eh? ¿Qué cosa dijiste?

—El efecto Urashima. Su nombre proviene del cuento de Urashima Tarou.

No esperaba escuchar la palabra «Urashima» de la boca de Kaga en este momento. Me incliné hacia Kaga y le dije:

—Cuéntame más sobre eso.

—A veces suele salir en novelas o películas de ciencia ficción. Cuando te mueves a la velocidad de la luz o te encuentras en un lugar donde la gravedad es muy fuerte, el tiempo a tu alrededor corre a un ritmo más lento.

—¿El tiempo se ralentiza? ¿pero cómo?

—Bueno, lo que para ti pueden haber sido solo un par de minutos, en el exterior en realidad serian horas. Es como el efecto inverso de «La Habitación del Tiempo» de la serie Dragon Ball.

No sabía cómo decirlo, pero eso es exactamente lo que yo experimenté. No conocía los principios de la gravedad fuerte o la velocidad de la luz, pero el efecto Urashima, explicaba perfectamente lo que me sucedió en el supuesto «Túnel de Urashima». Bueno, no era amnesia ni tampoco estaba alucinando. Así que solo podía suponer que el flujo del tiempo dentro del túnel se había ralentizado. Después de todo, mi cuerpo no sufrió ningún cambio.

—Oye, ahora que lo pienso bien. ¿Acaso hiciste algún viaje espacial la semana pasada? —Me dijo Kaga.

—¿Cómo se supone que voy a hacer semejante cosa? En este pueblucho de mala muerte donde incluso viajar a la ciudad ya es difícil…

—Oye, tampoco mates mis fantasías tan rápido. —Kaga me dio un golpe en el hombro.

Me dolió, pero, estaba agradecido con Kaga. Con lo que me dijo, sentí que me estaba acercando a la resolución del misterio.

—Oye, por cierto, —Añadió Kaga—, por culpa de tu ausencia, ha habido muchos problemas.

—¿Eeh? No me digas que hay cosas que no puedes hacer sin mí.

—¿Acaso no te sientes miserable de oírte a ti mismo diciendo eso?

—Un poco.

—Entonces no habrás la boca. Mira eso…

Kaga giró la cabeza a un lado y señaló ligeramente con la barbilla. La que estaba en la dirección que él indicó, era Hanashiro Anzu, la estudiante transferida. De nuevo estaba sola leyendo un libro tranquilamente como siempre.

—Ah, veo que ya trae el uniforme estilo marinero de las chicas de acá. —Comenté.

—Eso no. Mira más abajo. —Me respondió Kaga.

—¿Abajo?

Bueno, bajé mi mirada mientras opinando que ella simplemente estaba usando la falda normal del uniforme, pero cuando vi sus pies, comprendí lo que Kaga estaba tratando de mostrarme.

Hanashiro llevaba puestas unas pantuflas en lugar de las Uwabakis* que usaba el primer día que se transfirió.

<<Traductor Ore no Honyaku: Las Uwabakis son unas zapatillas que usan en las escuelas en Japón para andar dentro del edificio, ya que no está permitido estar dentro del edificio con los zapatos con los que andan en la calle. Sucede lo mismo las casas y en algunas empresas. Tal vez ya lo hayan visto en algún anime que cuando un personaje llega a la escuela siempre se cambia los zapatos y los deja en un casillero entonces se pone las uwabaki para andar en la escuela>>

—Es obra de Kawasaki. —Dijo Kaga.

—¿Kawasaki-san?

—Si, esa tipa… ¡Oh! Mira nada más, hablando de la reina de roma…

Esta vez, Kaga movió su barbilla hacia la puerta del aula. Kawasaki-san acababa de entrar en el salón de clases y se paró frente al escritorio de Hanashiro, acompañada por algunas de sus compinches.

—¿Eh? ¿Por qué estás usando pantuflas? —Dijo Kawasaki-san con una sonrisa.

Pero Hanashiro la ignoró por completo. Kawasaki-san, que se enojaba fácilmente, parecía haberse ofendido mucho por eso, y torció su cara chasqueando su lengua con fuerza.

—De acuerdo, ignórame si quieres. No me importa. Yo solo quería decirte que encontré tus Uwabakis y te las venía a devolver.

Kawasaki-san sacó las Uwabakis que tenía escondidas detrás de su espalda, y las colocó bruscamente sobre el escritorio de Hanashiro. Se escuchó un golpe, y gotas de agua chapotearon por todos lados. Las Uwabakis estaban completamente empapadas.

—Parece que cayeron dentro del excusado. ¿Acaso te pusiste tus pantuflas en el baño y te fuiste a casa dejándolas allí? Ja ja ja… Qué gracioso. Bueno, ten más cuidado a partir de ahora. Me hiciste traer estas sucias cosas por ti.

Kawasaki-san siguió hablando si ningún escrúpulo. Pero, las chicas a su alrededor no parecían muy entusiasmadas con las acciones de Kawasaki-san, simplemente murmuraban cosas como «Oh no» y «No puedo creer que lo hiciera». Entonces comprendí.

Ciertamente eso era problemático. Hanashiro había estado recibiendo acoso de parte de Kawasaki-san. Pero, aunque vi eso, no sentí nada en particular. No sentía ninguna especie de afecto hacia Hanashiro. De todas formas, ni siquiera habíamos cruzado palabra alguna vez así que me daba igual. Sin embargo, parecía ser lo mismo para Hanashiro ya que no le prestaba ni la más mínima atención a Kawasaki-san.

Ella siempre ignoraba a todos y estaba en silencio totalmente tranquila como si deveras no hubiera nadie hablando frente a ella.

En eso estaba cuando de pronto llamé a Kaga y le dije:

—Oye, parece que Hanashiro es inquebrantable.

—Si, siempre es así. Kawasaki le importa una mierda. —Contestó Kaga.

—¿En serio?

La valentía de Hanashiro me tenía realmente sorprendido. Para una chica normal, e incluso para un chico, sería muy difícil hacer eso.

Como Hanashiro no dijo nada, Kawasaki-san se puso de mal humor.

—Oye, ¿No vas ni tan siquiera a agradecerme?

Pero Hanashiro siguió sin pronunciar ni una sola palabra.

—¿Crees que siempre vas a poder mantener la boca cerrada? No seas tan engreída o alguien podría darte una lección. Quien sabe, hasta podrían atacarte de camino a casa.

Hanashiro pasó la página de su libro en completo silencio.

—¡¡Ah cielos!! ¡Habla! ¡Di algo!

Me había impresionado el hecho de que Kawasaki-san aun no se diera por vencida. Siendo ignorada de esa manera era prácticamente una perdida de tiempo. Yo no entendía qué la irritaba tanto.

Pero al final, Kawasaki-san por fin se rindió y estaba a punto de irse cuando de repente…

—Oye… —Hanashiro por fin dijo algo.

Su voz parecía tener una mezcla entre ira y sorpresa. Todo el salón se puso a la expectativa.

—Vaya, no me lo creo —Murmuró Kaga sorprendido.

Desde todos lados comenzaron a sonar otras murmuras diciendo cosas como: «¿Será que se van a pelear?», «Oh será el turno de Hanashiro». A juzgar por las reacciones de la gente que nos rodeaba, la atmósfera se tornó ligeramente tensa en el saón. Parecía que era bastante inusual que Hanashiro le hablara a Kawasaki-san. Yo estaba seguro de que había más de unos cuantos compañeros de clase que esperaban que esto pasara.

—¿Ah? ¿Qué quieres? —Respondió Kawasaki-san—. ¿Vas a disculparte conmigo o algo así?

Kawasaki-san se dio la vuelta y se enfrentó a Hanashiro, con una mirada llena de furia.

—Eehh… Eres Kawasaki ¿No? Pues, nada más por curiosidad quiero preguntarte ¿Te encanta hacer este tipo de cosas?

—¿Jaa? ¿A qué te refieres con eso? ¿Acaso pretendes decir que yo escondí tus wabakis a propósito?

—Y no solo eso. También escondiste mis libros. Hiciste garabatos en mi escritorio, y les has echado agua encima…  eso se llama acoso.

—¿Sabes qué? —Respondió Kawasaki-san—. Tú lo que eres, es una paranoica. No hay manera de que yo te haya hecho todo eso.

—¿Tienes idea de lo denigrante que es eso para ti como ser humano? —Añadió Hanashiro.

—No entiendo lo que dices. Háblame claro.

—Jaa… no importa. Mejor voy a golpearte de una vez.

—¿Ah? Atrévete…

Antes de que terminara de hablar, ¡Zaz! Hanashiro le dio un puñetazo a Kawasaki-san en la cara. Todos en ese instante se quedaron atónitos.

Daba igual en donde lo recibiera, porque ese había sido un golpe con toda la intención del mundo. Sin duda fue doloroso.

—¡Kyaa!

Al recibir el golpe, Kawasaki-san soltó un grito y se fue para atrás cayendo sobre su trasero. Tiempo después, una línea de sangre descendió de su nariz.

Kawasaki-san parecía confundida como si no entendiera lo que había pasado. No se puso de pie, ni intentó detener el sangrado de su nariz.

—Ah lo siento. —Dijo Hanashiro—. No esperaba hacerte sangrar. Pero bueno, supongo que ahora estamos a mano.

Hanashiro no tenía ningún tipo de malicia en sus palabras. Luego de hacer eso, quitó las wabakis mojadas de su escritorio y continuó leyendo como si nada.

Al parecer todos se preguntaba como era posible que siguieran leyendo después de hacer eso, pero nadie se movía. A lo mejor estaban esperando ver cómo iba a responder Kawasaki-san. ¿Iba a defenderse o a rendirse? En ese momento, la reina de la clase estaba siendo puesta a prueba. ¿Pero qué pensaba hacer Kawasaki-san?

—¡Jiiin…!

Lo que hizo, fue salir huyendo con lagrimas en los ojos. Kawasaki-san había puesto a llorar y se marchó del salón a toda prisa. Parecía completamente asustada y un poco encorvada. No había ni un vestigio de dignidad de aquella a la que llamaban «la reina de la clase».

Las chicas que la seguían al principio, ahora apartaban su mirada con frialdad. Es el fin de Kawasaki-san, pensé para mi mismo. Al menos que sucediera algo verdaderamente importante, ella no volvería a su estatus de reina de la clase nunca más.

—Fu fu… que gracioso gemía. —Murmuró Hanashiro para sí misma.

Esa fue la primera vez que la vi sonreír.

 

En la hora del almuerzo, Kaga estaba sentado frente a mi comiéndose un pan de Yakisoba y de pronto dijo:

—Vaya escándalo el que se armó.

Cuando Kawasaki-san se marchó del salón, ya no regresó. Era de esperarse. Fue una experiencia muy humillante para alguien tan orgullosa como ella. Aunque hubiera regresado, el recuerdo de ella gritando: «Jiiin», impedía que las cosas volvieran a ser como antes.

En el peor de los casos, las cosas podían invertirse y ella se convertiría en víctima de acoso. No, creo que lo peor era que ya nunca más volviera a clases.

Algunos de nuestros compañeros de se reían de ella, pero a mí, Kawasaki-san me daba un poco de lástima.

—El puñetazo en la nariz fue algo exagerado. —Le contesté a Kaga. Luego di un trago a mi bebida de café con leche.

Mi almuerzo era solo un pan con pasas.

—No es para tanto. —Contestó Kaga—. No es como si hubiera salido con fracturas o algo así. Aunque no podemos negar la hemorragia nasal que se llevó.

—Lo sé. Pero golpear a una chica en la cara…

—Oye, la otra también era una chica así que no hay nada que reprochar.

—No creo que su género tenga algo que ver.

—Ella tiene la culpa por hacer enojar a la otra hasta el grado de golpearla.

—Podrían haberlo resuelto por el camino del diálogo. —Insistí.

Pero Kaga frunció el ceño y me dijo:

—¿Qué pasa contigo?  Estas intratable. ¿Por qué defiendes tanto a Kawasaki?  Ella te usaba de mandadero ¿Recuerdas?

—No, no es eso. Es mas bien, algo como el síndrome de Holstein.

—Es el síndrome de Estocolmo. El que tu acabas de decir, es una raza de vacas.

Bueno, la verdad solo la silaba «ol» fue en lo único que le atiné. Intenté decirlo correctamente, pero ni modo.

En ese momento aparté mi vista de Kaga y miré los alrededores del salón.

La mayoría de compañeros de clase estaban comiendo mientras conversaban con sus amigos. Y las chicas que solían acompañara a Kawasaki-san hacían lo mismo. De hecho, ellas se reían al conversar y parecían más animadas que antes.

Incluso con la huida de la reina, la clase seguía tan normal como siempre.

Obviamente por eso no iba yo a decir que estaban siendo crueles, pero me hacia sentir solitario.

Mientras estaba inmerso en un extraño sentimentalismo, la puerta del aula se abrió de repente con gran fuerza. Hubo un fuerte golpe, y todos en la clase miraron hacia la puerta al mismo tiempo. Era nada más y nada menos que Kawasaki-san y la acompañaba un estudiante que parecía tener muy mal carácter.

El tipo tenía el pelo teñido de rubio. Llevaba una cadena con una cruz en el cuello y los pantalones caídos con los dobladillos desgastados. Era delgado, pero se podía sentirse el peligro de lo que podría hacer si se enojaba.

Yo sentía que lo conocía de algún lado. Así que me puse a pensar un poco. Ciertamente era el senpai que tanto se rumoreaba que era el novio de Kawasaki-san. El tipo frunció sus gruesas cejas y miró alrededor del aula con una mirada aguda y dijo:

—¿Está aquí una tal Hanashiro?

Aquella tranquilidad del salón se esfumó por completo y todos se quedaron helados. Era bien sabido por todos, que el novio de Kawasaki-san era un delincuente muy agresivo. Por eso, la mayoría de compañeros ocultaban disimuladamente sus rostros y trataban de no hacer ningún movimiento brusco ni contacto visual para no verse involucrados.

Yo también intenté hacer lo mismo, pero desafortunadamente mi mirada se encontró justo con la de él en ese momento.

—Oye ¿Quién es Hanashiro?

Si respondía que no los sabía, difícilmente iba acabar con un «Ah, está bien», así que no me quedó más remedio que dirigir mi atención hacia el escritorio de Hanashiro. Ella masticaba un sándwich como si nada hubiera pasado. Su tranquilidad era tal, que destacaba demasiado en medio de la tensa atmosfera que había invadido el salón.

El senpai ya parecía tener una buena idea de donde estaba esa Hanashiro que tanto buscaba, así que entró al salón. Kawasaki-san también estaba sorprendentemente tranquila en ese momento. Normalmente, ella estaría presumiendo y alardeando de la fuerza de su novio, pero extrañamente ella simplemente lo seguía en silencio.

—¿Tu eres Hanashiro? —Dijo el senpai al detenerse frente al escritorio de Hanashiro.

—Jaa… —Hanashiro soltó un suspiro y alzó la mirada con su sándwich a medio comer en la mano y miró fijamente al senpai.

En su mirada no había ni un poco de temor.

—Así es. Soy yo. ¿Qué es lo que quieres?

—Ven conmigo. Necesito hablarte.

—Estoy almorzando. —Respondió Hanashiro.

En respuesta, el senpai pateó el escritorio de Hanashiro tan fuerte como pudo. El té con leche y su sándwich, volaron por aire y el escritorio quedó volteado en el suelo. La patada fue tan repentina y poderosa, que varias de las chicas soltaron un pequeño grito.

—¿Entonces? ¿Vienes o no? —Dijo el senpai.

Hanashiro lo pensó un rato y con una expresión totalmente tranquila respondió:

—De acuerdo.

—Entonces sígueme.

Luego de eso, el tipo salió del salón junto a Hanashiro y Kawasaki-san.

—Si mencionas algo de esto, te mataré.

Con esa última declaración, el senpai cerró la puerta del salón de golpe.

Los compañeros de clase que habían guardado silencio, poco a poco comenzaron a murmurar entre ellos.

—Oigan, esto es muy malo.

—Hanashiro seguro morirá, alguien debería llamar a un profesor.

—¿Entonces ese senpai es el novio de Kawasaki?

—Sabía que era mala idea meterse con ella”.

Muchos de ellos parecían preocupados por Hanashiro. Pero tenían tanto miedo de ese senpai delincuente, que nadie se atrevía a ir a llamar a los profesores. Lo mismo sucedía conmigo.

—Vaya, si eso me hubiera pasado a mí, seguramente ya estaría llorando. —Comenté. Seguí comiendo, pero Kaga me miró seriamente y dijo:

—Oye, ¿qué piensas hacer al respecto?

—¿Perdón?

—¿Acaso no vas a ir a ayudarla?

—Aguarda un segundo, ¿Por qué tendría que ir yo a ayudarla? —Yo no entendía por qué Kaga me estaba diciendo eso.

—Ya te lo dije. Tu eres la razón por la que Hanashiro ha tenido problemas con Kawasaki.

—Eso no lo habías dicho y ¿A qué te refieres con eso?

—Siempre que Kawasaki está de mal humor, lo que hace es usarte a ti de mandadero. Así es como ella se desahoga. Pero has estado ausente tantos días que Kawasaki volvió su ira hacia Hanashiro.

—Oye, ¿No crees que es una manera algo irracional e indirecta de culparme?

—También ayudaste a ese senpai para que fuera a amenazar a Hanashiro cuando le mostraste donde estaba ella.

En eso último, él tenia toda la razón y yo no podía argumentar nada ante esa lógica.

—No lo digas de esa forma. No me quedó de otra. Seguramente tu habrías hecho lo mismo.

—Talvez… —Kaga se puso de pie.

—¿Vas a ir a ayudarla? —Le pregunté.

—No puedo permitir que esto suceda.

—Que genial te vez. Hasta pareces el protagonista.

—En ese caso, tu vendrías a ser un personaje secundario que solo sirve para ser parte del escenario.

Realmente me ofendió al decirme eso. Pero Kaga tenia razón. Yo le mostré al delincuente donde estaba el asiento de Hanashiro y luego traté de hacerme el desentendido. No podía quejarme de ser llamado un personaje secundario, o un imbécil.

—¿Entonces vendrás conmigo? —Me dijo—. Obviamente no voy a obligarte.

En ese momento me puse a pensar si quedarme con esa sensación de incomodidad y salvar mi pellejo, o ir a ayudar a Hanashiro y sentir paz conmigo mismo.

La balanza al final se inclinó por lo segundo.

—Pues qué remedio. Iré contigo.

No es que yo pudiera hacer mucho, pero, realmente me preocupaba Hanashiro. Si ese tipo la llegara a golpear y a dejarla gravemente herida, me sentaría muy mal.

—Pero si la cosa se pone muy fea, entonces llamaremos a algún profesor. —Le dije.

—De acuerdo. Vamos.

Me terminé de meter el pan con pasas que estaba comiendo, y me fui detrás de Kaga cuando este empezó a correr.

Siempre que un delincuente quería darle una lección a alguien, buscaba sitios apartados y solitarios como la parte trasera de un gimnasio. Así sucedía en la mayoría de mangas que había leído hasta el momento. El único lugar de la academia que se nos ocurrió que cumplía con esas características, era precisamente la parte trasera del gimnasio. Y nuestra intuición fue acertada porque dimos justo en el clavo.

 

 

—Entonces ¿Sabes por qué te hemos traído aquí? —Dijo el senpai.

Hanashiro estaba siendo interrogada por el senpai mientras la tenia acorralada contra la pared. Me sentí aliviado que aun no le hubiera hecho nada, así que Kaga y yo, nos ocultamos detrás de la esquina de la pared del gimnasio y decidimos vigilar a los tres.

—No tengo ni la menor idea —Respondió Hanashiro.

—Haz memoria. Koharu me dijo que tu la golpeaste.

Si, Koharu, era el nombre de Kawasaki-san. Cada vez que lo escuchaba, me parecía cada vez menos apropiado para alguien que se hace llamar «la reina».

—Entonces es cierto. —Respondió Hanashiro—. Pero le avisé antes. Dije claramente que la golpearía.

—Jee, Hanashiro-chan, —Dijo el senpai—. ¿Crees que está bien pegarle solo porque le avisaste antes? Increíble… ósea que si yo te digo en este momento que voy a pegarte. ¿Está bien que lo haga?

El tipo sonrió distorsionadamente y acercó su rostro al de Hanashiro.

A pesar de que la situación me hizo sentir nervioso a mí que observaba de lejos, Hanashiro no se inmutó en lo más mínimo. Ella respondió con un tono claro y firme:

—Haz lo que quieras. Pero no creas que no voy a defenderme.

Hanashiro tenía muchas agallas porque ese senpai, no parecía tener problemas en golpear a una chica.

Yo le susurré a Kaga que fuéramos a buscar a los maestros. El asintió en silencio y estábamos a punto de dejar el lugar para ir a la sala de profesores cuando de repente:

—¡Whoa!

Hanashiro le soltó un puñetazo al senpai. No hubo ningún tipo de advertencia. Fue un ataque sorpresa dirigido a la cara igual que como hizo con Kawasaki-san. Pero, a lo mejor no iba lo suficientemente rápido o él tenia muy buenos reflejos, porque lo detuvo fácilmente.

—¿Qué crees que haces? Maldita.

En represalias, el senpai soltó una bofetada en la mejilla de Hanashiro. Se escuchó un sonido seco y por la intensidad, estaba claro que había sido una bofetada muy fuerte. Sobre todo, porque comenzó a escurrir sangre de la comisura de la boca de Hanashiro.

Finalmente, la violencia se había desatado. No podía quedarme a allí a ver, tenia que ir a buscar a los maestros, pero también, podía suceder algo peor en lo que no estábamos. Era mejor que nosotros mismos lo detuviéramos.

Éramos dos, teníamos ventaja numérica. Sin embargo, estaba la posibilidad de que nos atacara a nosotros. Mientras pensaba en todo eso, el tipo soltó una patada en el vientre de Hanashiro. Ella dejó salir un gemido y se inclinó hacia adelante.

—¡O-oye! ¡Te estás pasando! —Gritó Kawasaki-san.

Obviamente eso era su culpa, pero no era buena idea reprochárselo en ese momento.

Ya no podíamos seguir perdiendo el tiempo, así que reuní todo el coraje que tenía, y salí para detener eso. Casi al mismo tiempo Kaga gritó:

—¡Oigan! ¡Viene un maestro!

Me detuve y miré a mi alrededor, pero no había señales de ningún maestro.

—¿Y dónde está? —Le pregunté a Kaga.

—Es un engaño. —Me dijo.

Ahh, entonces entendí el asunto y me sorprendí. Era un truco clásico pero efectivo.

El senpai rápidamente comenzó a revisar sus alrededores cuando escuchó la palabra «maestro». Puede que fuera un delincuente, pero le preocupaba que se hiciera público el hecho de que agredió a una chica menor que él. Era una cuestión de honor, más que de preocupación porque le levantaran un reporte.

La mirada del senpai se encontró con la mía y puso una expresión de completo desagrado.

—Mierda… —Refunfuñó—. Esos tipos lo deben haberlo llamado. Pero que importa, Hanashiro-chan, cuídate las espaldas porque la próxima vez te acabaré.

Luego de lanzar esa amenaza a Hanashiro, el senpai estaba a punto de salir corriendo, pero Hanashiro lo impidió.

—Esto no ha terminado. —Dijo ella.

El senpai se fue de frente y cayó al suelo. Hanashiro se había lanzó hacia su espalda baja y lo derribó. El senpai cayó boca a bajo en el suelo y soltó un gemido al golpearse. Hanashiro se arrastró sobre el senpai, y se sentó a horcajadas sobre su espalda. Al hacer eso, su falda se levantó y me dejó ver su ropa interior en más de una ocasión. Sin embargo, Hanashiro que había quedado hasta despeinada de la bofetada que le propinó, tenía un aire a espectro maligno sacado de una película de terror lo cual me hizo sentir desafortunado.

Ella sacó un bolígrafo del bolsillo de su pechó, y se lo clavó al senpai en la sien, tan fuerte como pudo.

—¡Gyaa!

El senpai comenzó a gritar. El bolígrafo no iba a clavarse en su cabeza, pero aun así parecía muy doloroso.

Hanashiro lo apuñaló con el bolígrafo varias veces. En sus brazos o en su cara, ella estaba siendo implacable. Al principio el senpai luchó desesperadamente por salirse de esa posición desventajosa y levantarse, pero al verse acorralado y sin escapatoria, decidió mejor cubrirse la cabeza con los brazos y esperar a que cesara el ataque. A lo mejor había perdido su voluntad de luchar. Porque de vez en cuando se le escuchaba disculparse y pedirle clemencia.

Yo me preguntaba cuánto tiempo más seguiría apuñalándolo y me quedé medio pasmado viendo como lo hacía.

—¡Oye! —Exclamó Kaga—. ¡Eso es demasiado! ¡Ya basta!

Su voz me trajo de vuelta a la realidad. Es cierto, tenia que dejar de mirarla e ir detenerla. Kaga fue el primero en correr hacia Hanashiro, pero ella malinterpretó las cosas y creyó que él era aliado del senpai, así que blandió su bolígrafo y amenazó a Kaga con él.

Él no se pudo acercar a ella, pero yo aproveché ese momento en el que ella estaba distraída con Kaga, y me acerqué por detrás. La levanté fácilmente y la quité de encima del senpai.

Un olor a sudor y a acondicionador de cabello me hacia cosquillas en la nariz. Hanashiro era sorprendentemente liviana y suavecita. Quien iba a decir que una chica tan delicada y frágil, iba a tener la fortaleza y el coraje para humillara a la reina de la clase y a un senpai delincuente. Era un caso muy curioso para mí.

—¡Suéltame!

Furiosa, Hanashiro forcejeó conmigo intentando zafarse. Pero una vez que la inmovilicé, ella era toda mía. Además, yo era más fuerte que ella.

—Ca-cálmate, Hanashiro. Ya le disté su merecido. ¿No crees? —Le dije.

Hanashiro giró sus caderas y se volvió hacia el senpai. Él caminaba como si estuviera borracho en dirección opuesta al edificio escolar. Se dirigía a la salida. Parecía una total y completa derrota para él.

Viendo al senpai alejarse, Hanashiro finalmente dejó de forcejear.

—¿Ya te calmaste? —Le pregunté.

—Suéltame… —Me volvió a decir.

Tal y como ella me lo exigió, la liberé de inmediato.

Ella se arregló su flequillo y se lo hizo a un lado. Luego, se limpió la boca con el dorso de la mano y se dejó una línea de color rojo pintada en su mejilla. A mí me dio la impresión de estar viendo la escena de una película. De pronto, Hanashiro se dio la vuelta y se me quedó mirando.

—¿Qué?

Rayos, me estaba mirando muy fijamente y no me quitaba los ojos de encima. Yo no pude evitar mirarla también, pero estaba tan callada, que necesitaba romper la tensión, así que hablé:

—Ah, lo siento. Solo pensaba que eso se ve doloroso.

Señalé el rostro de Hanashiro. Y aunque solo lo dije para que dejara de mirarme de esa forma, al verla detenidamente, realmente sí parecía doloroso. Su mejilla izquierda donde recibió la bofetada estaba enrojecida e hinchada.

—Deberías ir a la enfermería. —Le sugerí.

—Ya sé lo que tengo que hacer, no es necesario que me lo digas. Mejor déjame en paz.

Justo después de decir eso, Hanashiro se tambaleó un montón. Al parecer aun estaba aturdida por el golpe. Me acerqué a ella a toda prisa, pero ella levantó la mano indicándome que me alejara. Seria terrible que se desplomara de camino a la enfermería, así que lo que hice, fue seguirla manteniendo mi distancia.

Kaga y Kawasaki-san estaban bien, así que no importaba si se quedaban allí.

Hanashiro y yo, entramos al edificio escolar manteniendo siempre una distancia prudencial de ella, y caminamos por los solitarios pasillos.

—¿Ya te habías peleado de esta manera en tu anterior escuela? —Le pregunté mientras miraba su espalda.

Su uniforme se le había pegado a la piel por lo sudada que estaba.

—¿Y qué con eso? —Respondió sin ningún tipo de rodeo.

Hanshiro no se dio la vuelta ni me volteó a ver.

—Talvez esto no sea de mi incumbencia, pero, no está bien que una chica acabe con cicatrices en su rostro.

—Esto no es nada.

—Puede que a ti no te importe, pero, hay otras personas que seguro se preocupan por ti.

—¿Cómo quién?

—Tus padres, por ejemplo…

—Yo no tengo padres.

Hanashiro lo dijo completamente tranquila. Ya que lo dijo así, una sincera opinión se escapó de mí.

—Bien por ti…

Hanashiro detuvo su andar de golpe en ese momento. Entonces pensé: oh demonios.  Ciertamente lo que yo dije había sido algo inapropiado como respuesta a que ella dijo no tener padres. De hecho, inapropiado era la mejor manera de llamarlo.

La mayoría de chicas de preparatoria, o mejor dicho, las personas en general, suelen ponerse tristes por la separación o la perdida de sus padres, así que lo correcto era pedir disculpas por haber metido la pata.

—¿A qué te refieres? —Preguntó Hanashiro dándose la vuelta.

Tenía una expresión difícil de determinar. No sabia si estaba sorprendida o molesta. Pero podía sentir una fuerte sensación de rigor en ella. Como si no me iba perdonar una respuesta que a ella no le gustara.

Estaba acorralado. Si no contestaba correctamente, a lo mejor me atacaba con su bolígrafo a mi también. Se me vinieron a la mente algunas conjetura casi convincente y me impacienté. No sabía qué hacer. Talvez disculparme. Pero si me disculpaba, admitiría que hice algo malo, lo que podría interpretarse como un insulto por parte de ella. No podía hacer eso. Talvez era mejor explicarle a Hanashiro la situación de mi familia en detalle y explicar el verdadero significado de mi comentario. Pero en ese caso, tampoco sabía por dónde empezar. Quizás por el el hecho de que mi padre se estaba volviendo un alcohólico, o que mi madre nos abandonó, o talvez… contarle sobre Karen…

Acababa de terminar de reflexionar sobre ello cuando sonó la campana de la quinta hora.

—¡Ah! Es hora de la siguiente clase. —Exclamé rápidamente—. Hay que cambiarse de salón. Si no me doy prisa llegaré tarde. Tengo que irme ya. Tu ve a que te atiendan en la enfermería. Nos vemos…

Salí rápidamente de allí hablando con una voz animada que normalmente no usaría. Tuve la sensación de que Hanashiro dijo algo detrás de mi cuando me marchaba, pero fingí no oí nada.

 

Casi llego tarde al salón de ciencias. Cuando la clase comenzó, el profesor pasó asistencia. Entonces noté que no solo Hanashiro estaba ausente, sino también Kawasaki-san. Cuando la clase terminó, le pregunté a Kaga sobre eso. Seguramente tuvo miedo de quedarse y se marchó a su casa. Y efectivamente eso fue lo que pasó.

—De alguna manera, parecía relajada. —Me dijo Kaga.

—¿Kawasaki-san?

—Si, de repente agachó la cabeza, sonrió, y se fue a su casa arrastrando los pies.

—Ehh… ¿No es esa una señal de depresión? Podría suicidarse.

—Tonterías… ella nunca haría eso, supongo. Pero olvida eso, cuéntame de ti ¿Sucedió algo con Hanshiro?

—Nada en realidad. Lo único que hice fue consternarme.

—¿Qué? Pero que aburrido.

No tenía idea de lo que él esperaba que pasara.

Pronto comenzó la sexta hora de clase. Obviamente Hanashiro y Kawasaki-san continuaron ausentes. Sin embargo, el profesor hizo mención de Hanashiro anunciando que no estaría por problemas de salud.

El bolso de Hanshiro seguía en el salón de clases y ella seguía en la enfermería. Probablemente la enfermera debió asustarse al verla llegar con la mejilla hinchada. Fácilmente podrían intuir que se trataba de un caso de acoso. Yo me preguntaba qué respondería Hanashiro si la interrogaban sobre la causa de su lesión.

Las clases finalmente habían terminado y salí de la academia más rápido que nadie.

Pasé por la estación que siempre usaba y caminé cerca de las vías durante un rato. Cuando llegué a la parte del túnel, me detuve para comprobar que no fuese a pasar el tren o que no hubiese nadie cerca y entonces escalé la vaya y me metí a la zona de los rieles.

Continué caminando a través del túnel y bajé por las escaleras de madera que estaban a un lado de las vías.

Allí estaba el túnel de Urashima otra vez. Fui para comprobarlo.

Estaba casi seguro de que ese era el dichoso túnel de Urashima, pero había bastantes cosas en él que diferían de la leyenda que escuché. Por ejemplo, hablaba de «envejecer», no ralentizar el paso del tiempo, y en cuanto a la parte de «Puedes obtener cualquier cosa que quieras», pues, no conseguí nada. Y mucho menos lo que quería.

Era imposible que un simple estudiante de preparatoria como yo, pudiera explicar científicamente los eventos que ocurrían en ese túnel. Pero seguro que había un patrón en ellos. Si lo descubría, a lo mejor sería capaz de explorar el túnel sin arriesgarme a nada, y quizás pudiera encontrar una forma de llegar a Karen.

Esa fue la razón por la que llegué a revisar. Quería saber de qué forma trascurría el flujo del tiempo en ese túnel. El día que entré al túnel que para mí seguía siendo el día anterior, solo pasé unos minutos dentro, pero al salir, había trascurrido una semana. Por eso tenía que averigua a cuanto equivalía una hora o un minuto dentro del túnel en comparación con el tiempo en el exterior. De lo contrario, corría el riesgo de perder demasiado tiempo dentro. Similar a como le sucedió a Urashima Taro en el cuento.

Si desperdiciara cinco años en el túnel, al salir tendría veintidós años de edad según mi acta de nacimiento, pero mi cuerpo, seguiría siendo de diecisiete años. Solo sería más viejo en cuestiones legales.

Para un salvaje que viviera en una montaña, eso no importaría, pero para alguien como yo, que estaba acostumbrado a vivir en una sociedad moderna, malgastar años de su vida no era una buena idea.

El tiempo es muy valioso y es irreversible. Por eso tenia que andarme con cuidado e investigar bien.

Puse mi mochila en el suelo. Saqué mi celular y lo puse encima de la mochila. Luego de un breve ejercicio de mentalización, entré en el túnel.

Lo primero que hice, fue intentar encontrar una especie de limite o frontera a partir del cual el flujo del tiempo comenzaba a ser diferente al exterior. Entre y salí del túnel aumentando paulatinamente los intervalos de tiempo entre cada ronda. Si el tiempo en mi celular había avanzado significativamente luego de entrar y salir, entonces significaba que había cruzado la línea.  Y una vez que eso sucediera, habría identificado por fin esa línea que buscaba.

Entraba una y otra vez al túnel sintiéndome como si estuviera haciendo ejercicios. Hice treinta repeticiones de ida y vuelta. Ya estaba cansado.

—Jaaa… Ufff…

El interior del túnel estaba más fresco que afuera, pero seguía estando caliente. Ya estaba empapado en sudor. Mi método estaba siendo ineficaz. Por eso decidí dar el salto y caminar hasta la zona donde encontré los portales Torii la otra vez. No era necesario encontrar un limite exacto. Un aproximado era suficiente para mí. Incluso si había un margen de unos diez o veinte metros, no sería gran problema.

Con optimismo, di un paso al frente y me coloqué frente al primer portal Torii. Sin querer, tragué un poco de saliva. En algún lugar de mi mente todavía dudaba de la experiencia que viví el otro día. Al ver los portales Torii con esa mentalidad, sentí el gran peso de la realidad abrumándome. Me pareció algo macabro. Los portales Torii que parecían enormes huesos de animal, así como el fuego que siempre estaba encendido en las antorchas, alimentaban mi miedo. Talvez las antorchas seguían ardiendo desde el primer día que llegue, o talvez alguien las había encendido de nuevo. De cualquier forma, que hubiera sido, era inútil ponerme a reflexionar sobre eso.

—Bien, es mejor que vaya. A lo mejor este Torii sea el límite que busco.

Atravesé el primer portal Torii, y luego me regresé de inmediato. Volví a ir hacia adelante y llegué hasta el tercer portal Torii para estar seguro. Luego me di la vuelta había la derecha y de pronto, se me cortó la respiración por algo que vi.

Resulta que había una persona parada junto a mí. Tardé un momento en identificar que se trataba de Hanashiro.

—…

—…

Llevaba su bolso colgado en su hombro. Tenia los brazos cruzados y el ceño fruncido. Además, pude notar un enorme trozo de gasa pegada en su mejilla.  Yo pensé que estaba alucinando porque era muy raro toparme con Hanashiro en ese lugar.

Aunque, la verdad era raro toparme con quien sea que hubiera aparecido en ese momento. Ella había atravesado la misma cantidad de portales Torii que yo y estaba muy cerca de mí. Si me hubiera seguido, lo habría notado fácilmente. Pero, lo que mas me desconcertaba era ¿Por qué Hanashiro? Apenas había hablado por primera vez con ella ese mismo día. Y ahora se me apareció como una alucinación. Además, la gasa que llevaba puesta en el lugar donde recibió el golpe, era un realismo innecesario.

—Oye… —La alucinación habló—. ¿Qué es este lugar?

—Pues, aunque me lo preguntes…

No sabía si decirle directamente que era el túnel de Urashima, o decirle que lo estaba investigando. De cualquier forma, no tenía sentido darle explicaciones a una alucinación. Parecía una pérdida de tiempo, pero…

Se me olvidaba el tiempo. No sé por qué me puse a reflexionar en eso. No tenía tiempo para eso.

—¡Te-tengo que salir de aquí rápido! —Exclamé.

—¿Por qué? —Me pregunto ella.

—¡Por que sí! ¡Hay que salir de aquí!

Corrí a la salida sin que me importara nada más. Si no salía de allí, podía ser que pasaran varios días.

Salí del túnel jadeando. El cielo que era azul cuando entré, ahora estaba oscurecido. Rápidamente revisé mi celular, y me enteré de que habían pasado tres horas. El tiempo había volado.

—Tu mano, me lastimas…

—¿Eh?

Cuando volteé a ver en dirección de la voz que me habló, vi a Hanashiro que se suponía que era una alucinación. Bajé hacia abajo para ver a qué se refería con «mi mano», y resultó que yo estaba sosteniendo firmemente la mano de Hanashiro.

—¡Uwaa!

Rápidamente solté a Hanashiro. La había agarrado sin darme cuenta. El calor de Hanashiro aún estaba en mi mano. Era muy suave. Pero no, esa no era la verdadera Hanashiro.

Me preocupaba que ella me golpear alegando que la toqué sin su permiso. Pero, ella lucía inesperadamente tranquila. Sin embargo, sus ojos reflejaban duda.

—Touno-kun…

Me sorprendió un poco que me llamara por mi nombre. No creí que lo recordara.

—¿Qué significa esto?

Hanashiro señalo la primera estrella que había aparecido en el cielo, y se dio cuenta que el tiempo había pasado.

Al parecer, tenía que explicarle, pero yo no quería hacerlo. Si le contara a Hanashiro la verdad y a ella se le ocurriera algo como reportarlo a las autoridades competentes para que lo investigaran, yo ya no podría entrar al túnel libremente. Eso no me convenia para nada. Aun no había encontrado a Karen. Mentirle, era algo difícil de hacer para mí. Tampoco podía fingir ignorancia por la reacción que yo tenía dentro del túnel y no se me ocurría nada bueno que decirle.

Pensé en decirle que en el campo el sol se oculta mas temprano, pero obviamente ella no se iba a tragar esa tontería y yo no quería hacer el ridículo con un intento de engaño tan patético.

—…

Hanashiro esperaba en silencio mi respuesta.

No me quedó de otra. Tenia que contárselo. Pero de alguna manera sentí que Hanashiro no se lo diría a nadie. Sería algo muy valioso que iba a guardar para sí, no a contárselo a medio mundo. De esa manera comencé a contarle todo a regañadientes.

—Ya veo…

Luego de terminar toda mi historia, Hanashiro de alguna manera asintió animadamente. Lo que le acababa de contar, era una historia demasiado surrealista como para que se la tragara tan fácilmente solo diciendo «ya veo». Dudo mucho que una persona que apuñaló a alguien con un bolígrafo, tuviera una forma de pensar distinta a los demás.

—¿Entonces por qué decidiste entrar al túnel de Urashima? —Me preguntó ella.

Aunque había sido una explicación muy breve la que le di, Hanashiro estaba siendo muy elocuente conmigo así que de momento no tenia que preocuparme de que ella me golpeara.

—No tengo ningún motivo en especial. Solo entré porque quería conseguir algo que necesito

—¿Y qué cosa necesitas tanto?

No tenía por qué decirle la verdad, así que le mentí:

—Dinero… hay cosas que quiero comprar una moto y una guitarra y cosas así.

—Mientes.

Me descubrió muy rápido y no sabía por qué. A lo mejor eran cosas demasiado simples. Luego me acordé que Kaga también me descubrió en una mentira esa misma mañana. Quizás era muy malo mintiendo.

—Touno-kun… Tú no eres de los que se interesa en ese tipo de cosas ¿Verdad?

—Vamos, no deberías juzgar a un libro por su portada.

—¿Qué es lo que realmente deseas? —Me volvió a preguntar Hanashiro.

Ella se me quedó mirando con ojos muy brillantes.

No sabía que estaba pasando pues ahora resulta que ella me estaba presionando para que hablara. Su carácter en ese momento, era muy distinto al que se le veía en el salón de clases. Y a todas estas, ni siquiera sabía por qué estaba Hanashiro allí. Era imposible que hubiera dado con ese lugar accidentalmente.

Lo más lógico era que me había estado siguiendo, pero si era el caso, ¿por qué lo hizo? ¿Qué quería de mí? Asumiendo que quería algo de mi obviamente, me preguntaba si era algo tan importante como para seguirme a pesar de que yo caminé por las vías del tren y me metí a un túnel muy sospechoso.

Si realmente fuera algo muy importante creo que ella podría haberme llamado enseguida en lugar de seguirme en silencio. Fuera lo que fuera, no tenía ni idea y se estaba volviendo un dolor de cabeza pensar en eso.

Entonces decidí revelarle la verdad. Probablemente Hanashiro se iba a sorprender de escuchar el verdadero motivo que yo tenia para entrar al túnel de Urashima. Después de eso, lo más seguro es que ella simplemente se iba a marchar por su propia cuenta y yo ya no tendría que preocuparme de nada. Entonces hablé:

—De acuerdo, de acuerdo. Te diré la verdad. Lo que yo más deseo es a mi hermanita. Ah, pero no es que yo desee tener una linda hermana menor por que sea fan de las hermanitas ni nada por el estilo. De hecho, ya la tengo una. O, mejor dicho, la tenía. Se llamaba Karen. Ella era tan linda… solíamos jugar todos los días y nunca tuvimos una sola pelea. Sin embargo, hace cinco años Karen falleció al caer de un árbol y, la verdad es que yo tuve la mayor parte de la culpa. Mis padres la amaban tanto que quedaron devastados con su perdida y ya no volvieron a ser los mismos. Terminaron separándose y destruyendo por completo la familia Touno. Pero no los culpo por su separación. De por sí nuestra familia ya era algo inestable así que eso era inminente. Lo que pasa es que nunca pude superar la muerte de Karen y siéndote sincero, no creo que la supere jamás. Sigo diciendo que ella ha muerto, pero soy incapaz de conectar la palabra «muerte» con la palabra «final». Aun sigo albergando la esperanza de verla un día llegar a casa como si nada hubiera sucedido. Obviamente Karen ahora solo es una pila de huesos y ceniza, así que no hay forma que se presente ante a mí.  Por esos mis expectativas han sido traicionadas varias veces. Todo eso ha sido muy duro para mí, pero de cualquier forma entraré al túnel Urashima para intentar recuperar a Karen. Esa es la verdad.

En ese momento exhalé agitado. Era la primera vez que hablaba tanto en muchos años.

Cuando mencioné el nombre de Karen, las palabras simplemente salieron de mi boca como un torrente y no me pude detener. Talvez porque en algún lugar de muy profundo de mi subconsciente, yo realmente deseaba compartir mis penas con alguien. Darme cuenta de eso me hizo sentir un poco miserable.

Hanashiro tenía los ojos muy abiertos y de pronto abrió su boca. Era una reacción que ya esperaba de ella. Yo ya me estaba preparando para las palabras de rechazo que ella me iba lanzar. Era absurdo, y desagradable. Me lanzara lo que me lanzara, yo ya me había hecho a la idea. Sin embargo, lo que Hanashiro soltó, fue un resoplido haciendo un sonido de «Pfff» y luego…

—¡A ja ja ja ja ja ja ja! —Ella comenzó a reírse.

Estaba completamente sorprendido de ver una reacción tan inesperada como esa. No estábamos en un lugar adecuado como para reír así.

Cuando finalmente terminó, se secó las lagrimas con su dedo y dijo:

—Touno-kun, eres muy raro.

Si, claro, mira quien lo dice.

—¿Le has contado a alguien más sobre este túnel? —Me preguntó.

—No, nadie creería una historia tan tonta.

—Tienes razón.

Hanashiro volvió a sonreír. Yo no sabía qué le hacía tanta gracia.

—Oye, Touno-kun…

Hanashiro de pronto se me acercó. Estaba muy cerca. Me puse nervioso y me puse a pensar en cosas que no eran relevantes. Como, por ejemplo, en lo largas que eran sus pestañas.

—¿Qué? —Respondí

—¿Te parece bien que tu y yo nos unamos?

—¿Perdón?

—Trabajar juntos para obtener lo que queramos y desvelar los secretos del túnel de Urashima, ¿No sería más fácil si somos dos?

—¿Quieres que cooperemos?

Me quedé pensando por un rato.

No pude apartarme de Hanashiro, pero realmente eso podría ser beneficioso. No sabía que tan seria era ella, pero ciertamente era mejor tener una compañera. Ya no habría necesidad de corre de ida y vuelta en el túnel. Además, era una especie de negocio que realmente me gustaba. Mientras pensaba en eso asentí.

—De acuerdo. Acepto.

—Entonces es un trato.

Hanshiro dio un paso atrás y sonrió con satisfacción. La gasa pegada en su mejilla se arrugó ligeramente. Era una sonrisa que parecía ocultar algo.

Eso hizo sentir temor de que estuviera planeando alguna especie de treta. Pero, no se me ocurrió ningún a razón o ventaja que ella pudiera sacar de engañarme así. Y, por cierto, casi se me olvidaba preguntarle algo que tenía en la punta de la lengua desde que la vi en el túnel.

—Oye, hay algo que quiero preguntarte. ¿Qué haces tu aquí?

—Ah, es que quería preguntarte algo.

Cuando me respondió eso me quedé pensando: ¿De verdad me siguió desde la academia solo para preguntarme eso? Al parecer, Hanashiro se percató de que yo tenia dudas de por qué me siguió en silencio por el camino en lugar de llamar mi atención antes y añadió:

—Me pareció divertido seguirte.

Ella pareció un poco avergonzada al decir eso. ¿Pero realmente fue divertido hacer eso?

—Bueno, ¿Entonces qué querías preguntarme? —Le dije.

—Ya se me olvidó…

—¿Qué demonios? —Yo me sorprendí de escuchar eso.

—Después de la experiencia tan traumática que tuve, no seria raro que se me olvidaran algunas cosas ¿No crees?

Pues a pesar de alegar eso, ella parecía muy tranquila y elocuente. Quien sabe si realmente se le había olvidado. No se me ocurrió tampoco ninguna razón por la cual ella fingiera olvido, pero le seguí la corriente.

—Por cierto, Touno-kun…

De pronto Hanashiro extendió su mano derecha hacia mí.

—¿Qué? ¿Me estás cobrando por algo?

—¿Por qué te cobraría algo en este momento?

Después de darme un fuerte empujo, ella sonrió y aclaró:

—Solo quiero estrechar tu mano. Será un placer trabajar contigo a partir de ahora.

—Ahh, claro, era eso.

Extendí mi mano un poco desconcertado por la repentina forma en que nos habíamos vuelto más cercanos.

Hanashiro estrechó mi mano con firmeza. Luego de ese saludo, ambos nos marchamos del túnel de Urashima. Pero yo no pude evitar seguir sintiéndome confundido por lo que acababa de pasar.


Written By

orenohonyaku

Traductor japonés-español.