Era ya octubre, y toda la academia lucía muy animada, pues estaba próximo a celebrarse, el denominado “Festival Mágico”.  Dicho festival, era muy parecido los típicos “Festivales Culturales” que se llevaban a cabo en las academias normales, solo que diferencia de los esos, el festival mágico —tal y como su nombre lo dice— involucraba actividades realizadas por los estudiantes utilizando la magia. Se celebraba durante dos días y todos los alumnos de la academia sin excepciones estaban habilitados a participar. Todas las clases que ya habían entrado a su segundo semestre, se habían dedicado plenamente a la preparación de dicho festival y tanto alumnos como maestros, estaban ansiosos por tener éxito en sus actividades. En la clase C de Takeshi, estaban solo los alumnos que eran malos controlando su magia por lo que no les quedó más remedio que montarse un Café. La clase B realizaría una casa embrujada y la clase A realizaría una especie de película en 3D con la ayuda de magia de afinidad. La clase selecta a la cual partencia Mui, no participaría en la mayoría de eventos asique no se les vería aparecer, lo cual Takeshi pensó que era una lástima. Sucede que la mayoría de estudiantes de las clases selectas, ya se encontraban trabajando como parte del personal de magos de sus respectivas comunidades y por eso tenían que ausentarse de la academia muy a menudo. Era bien sabido por todos que ellos solían pasar muy ocupados.

En el café montado por la clase C, a Takeshi y a Kurumi les había tocado hacer de camareros mientras que a Mui y a Ida, les había tocado servir en la cocina. Kurumi había sido elegida como camarera debido a que al igual que Takeshi, no pudo ayudar a cocinar ni a confeccionar los uniformes ya que todos los días desde que comenzaron el segundo semestre, había tenido que practicar su afinidad mágica “La Magia Biológica”. Takeshi e Ida también habían estado haciendo lo mismo. Sin embargo, Kurumi era la que mejores resultados estaba mostrando. Hasta ese momento, ella ya podía transformarse a voluntad con solo tener su labial en la mano. Muy por el contrario, Ida era el que menos había avanzado. Ya le habían dicho que el tipo de Magia Destructiva que él tenía, era de un tipo muy difícil de controlar, pero desde aquellas vacaciones de verano cuando llegaron a la academia, hasta llegar a octubre, Ida continuaba explotando en distintos lugares dejando grandes daño. La segunda vez que lo hizo, (después de la primera vez que se manifestó su magia) fue en el gimnasio. No pudo detener sus llamas y acabó explotando y destruyendo por completo el techo. La quinta vez que lo hizo, sucedió en el patio dejando un agujero con un diámetro como de cien metros en el suelo. Obviamente esos daños fueron reparados inmediatamente usando magia. Lo bueno es que no hubo heridos gracias a que los maestros que entrenaban a los alumnos, los protegieron con poderosas barreras. Ida quiso tirar la toalla en varias ocasiones, pero por alguna razón continuó entrenando.

Takeshi tenía una situación diferente a los otros dos, pues lo que a él le afectaba, era que aún no se había podido acostumbrar a su Aspecto, la espada Twilight. La Magia Evasiva era la segunda magia más difícil de controlar solo por debajo de la magia destructiva antes mencionada, y aparte de eso, Twilight estaba haciendo más complicada la labor. Takeshi había decidió usar a Twilight pero aún seguía muy acostumbrado a las espadas de bambú y podía darse el caso de que estuviera depositando su magia de manera inadecuada. Incluso hasta Octubre, Takeshi apenas había logrado llegar a usar entre un 40% y 50% de su magia. En tales condiciones, se enteró que en noviembre, se le venía encima un examen de aptitudes mágicas que evaluaría las capacidades en magia de afinidad de los estudiantes. Eso tenía más abrumados Takeshi y a Ida que el propio festival. Por cierto, también se venían en octubre, los exámenes semestrales referentes a las clases regulares. Así que, tenían mucho que hacer.

Se decía que ese examen especial de aptitudes mágicas, que se llevaría a cabo a principios de noviembre, y seria realizado en grupos separados por afinidad mágica, independientemente del año que estuvieran cursando, ya que el examen trataba de sobre superar una prueba puesta por el profesor a cargo de cada afinidad. Los alumnos del Nivel más básico, serían los únicos que no harían el examen, pero había tres secciones en el curso intermedio y cinco secciones en el curso avanzado por lo que habría muchos estudiantes haciendo el examen. Takeshi no quería darle vueltas a cierto asunto, pero luego de ver de lo que era capaz la magia destructiva,  si él fuese Ida, le daría miedo estar en ese grupo. Por más que Ida aparentaba estar motivado, cada vez que escuchaba hablar del examen, se le escapaba una sonrisa nerviosa.

En el caso de Takeshi, como al único que había visto usar magia evasiva además de él, era al Trailer, Oigami Takao, se sentía emocionado por conocer a más usuarios de su afinidad. Aunque pensándolo bien, ya había conocido a una persona más a aparte de Oigami que era usuario de magia evasiva. Esa persona, era el profesor encargado de la clase C, Hitouji-sensei.Hitouji Makoto, tenía una habilidad de magia evasiva llamada: “Mindside” la cual le permitía leer la mente de una persona que se encontrara cerca de él, con solo tocar su Aspecto, el cual era una pistola similar a la de Mui. Su efecto era instantáneo. Por eso, mientras Hitouji-sensei estaba en el salón, era difícil para los estudiantes quedarse dormidos o divagar ociosamente. Eso es, porque a menudo Hitouji-sensei solía tocar su pistola para usar su habilidad con los estudiantes y verificar si estaban poniendo atención.

«No me gusta la idea de estar agrupado con tipos que tiene este tipo de habilidades», Pensó Takeshi.

Los unicos dos sujetos que conocía Takeshi con su misma afinidad, tenían una personalidad un tanto peculiar. La habilidad de magia evasiva de Takeshi, se llamaba: “Strike Visión”. Era una habilidad de intuitiva que le permitía detectar peligros futuros que estaba a segundos o a minutos de suceder. Era muy extraño el hecho de que al principio, le habían dicho que no había nadie en la escuela, que tuviera habilidades de magia evasiva, sin embargo ahora había dos en un solo salón de clase.  Sucede que, La Magia Biológica era la más recurrente de todas afinidades, seguida por La Magia Ilusoria, luego La Magia de Aceleración y por último, La Magia negra. Kurumi era afín a la Magia Biológica la cual no era muy adecuada para el combate. Takeshi pensaba que hubiera sido mejor si él hubiera podido elegir. A pesar de practicar Kendo fervientemente, nunca se sintió atraído a luchar fuera del ámbito deportivo. Era horrible tener que verse envuelto en una guerra sin sentido solo por tener la afinidad de Magia Evasiva.

Con las clases normales, las clases de magia y el festival mágico encima, Takeshi estaba hasta el cuello de trabajo. Sin embargo, aún tenía un problema más. Ese problema, era Kurumi que había estado un poco extraña desde que comenzó el segundo semestre. Pero, en la actualidad parecía estar actuando de manera aún más extraña. Takeshi estaba conciente de que algo andaba mal con ella y fue ese día después de una de las clases, que finalmente lo comprobó.  Era momento del receso después de haber acabado el tercer periodo. Kurumi se acercó al asiento de Takeshi como de costumbre y colocó un libro abierto sobre la mesa.

—Oye Takeshi…

—¿Qué sucede?

—¿Entiendes este problema?

Sin levantarse de su asiento, Takeshi se inclinó un poco hacia Kurumi para ver el libro que ella le mostraba, haciendo que sus brazos se tocaran un poco. Kurumi colocó el dedo una parte del libro, indicando algo que quería saber. Pero, inesperadamente cuando Takeshi vio lo que ella le mostraba, se echó a reír y dijo:

—Veo que sigues siendo mala para las matemáticas, Isoshima.

Kurumi apretó los labios y contestó:

—¡Cállate! Solo dime si entiendes como va…

—Claro que lo entiendo. Es más, hoy resolví ese mismo problema. Déjame ver…

Takeshi giró el libro hacia él. Kurumi, se sentó en ese momento en la orilla de la mesa. El borde de su falda se levantó un poco y sus piernas quedaron considerablemente al descubierto.

—Isoshima, no seas indiscreta, bájate…

Takeshi frunció el ceño al ver que Kurumi tenía los muslos bastante descubiertos. Y, a pesar de que absolutamente nadie estaba mirando hacia ellos, Takeshi estaba tratando de no mirarla.

—Que importa, todos hacen lo mismo. —Respondió Kurumi.

—Si… pero….

Su imprudencia, podría hacer que su ropa interior quedara a la vista. Asique Takeshi la empujó de su cintura para hacer que ella se bajara de la mesa.

—¿Quieres tenerme parada?  —Preguntó Kurumi molesta.

Ella, bien podría haber arrastrado una silla de las de al lado para sentarse junto a él, pero no parecía tener ganas de hacerlo.

—Claro que no. Si quieres, siéntate aquí, yo me pondré de pie.

Takeshi intentó levantarse de su silla, pero Kurumi se lo impidió empujando su hombro hacia abajo con la mano y dijo:

—¡Olvida eso! Mejor dime como resolver ese problema y ya…

Takeshi simplemente dejó escapar un suspiro. A Kurumi nunca se le podía ganar en una discucion.

—Está bien…

Takeshi se dispuso a trabajar concentradamente  en el problema de matemáticas que ella quería resolver y mientras tanto, por alguna razón Kurmi se le quedó mirando con cierta preocupación.

Despues de haber acabado todas las clases regulares, Takeshi había quedado de reunirse con Ida y Kurumi para ir al gimnasio y entrenar sus afinidades mágicas como hacían siempre. Pero Ida fue llamado a la sala de profesores, y Kurumi aún seguía  en los vestidores cambiándose de ropa, así que Takeshi fue el primero en llegar al gimnasio. Ya había varios estudiantes realizando entrenamiento. Asique Takeshi comenzó a caminar por las paredes del lugar buscando un sitio, cuando de pronto escuchó una voz conocida por allí.

—Mira es Nanase-kun…

—Oye…

—¿Qué?

Había tres chicas con uniforme de educación física que parloteaban entre la multitud de chicos entrenando. Y una de ellas, era Mui. Al darse cuenta de que su nombre había sido mencionado de forma muy enérgica, Takeshi se detuvo y volteo a mirar. Pero era bastante difícil distinguir lo que decían de él e intentaba abrirse paso entre la multitud para acercarse.

—Ten valor de hablarle

—Sí, bota esa barrera que tienes y sé más asertiva.

—¿Barrera? —Preguntó Mui.

Takeshi pensaba algo muy parecido, pero ella no sabía a qué se referían con barrera.

—Oye…

—Es por Isoshima-san… ¿Verdad?

—¿Qué pasa con Kurumi? —Exclamó Mui.

Cuando Takeshi escucho a Mui exclamar sorprendida, detuvo su andar y se quedó completamente congelado. Las chicas continuaron hablando con Mui:

—Escuche por allí, que le molesta mucho que le hables a Nanase-kun…

—Sí, yo también lo oí

—¿En serio?

Las dos chicas hablaban con toda seguridad pero Mui y Takeshi estaban sorprendidos.

—Mui, eres bastante lenta para captar las cosas… —Dijo una de las chicas.

Mui asintió.

—Bueno, parece que los dos están saliendo o algo así, no lo sé muy bien.

—Pero eso es un poco raro ¿No crees?

—Si, a veces no se ni a donde mirar.

—Por eso el ambiente del salón es bastante pesado.

Cuando más escuchaba Takeshi esa conversación, más pálido se comenzó a poner.

—¿En serio? ¿Entonces los dos están saliendo? —Preguntó Mui.

Tras escuchar la pregunta de Mui, Takeshi finalmente decidió moverse y se marchó.

«Esto es malo»

Takeshi finalmente salió del gimnasio, comenzó a trotar.

—Me imaginé que algo así estaba pasando…

Takeshi había estado pretendiendo ser novio de Kurumi desde la secundaria, pero la sensación de que ya era hora de para ese asunto, cada vez se hacía más y más fuerte. El problema es que cada vez que intentaba hablar con ella para llegar a un acuerdo de acabar el asunto, nunca podía porque, de alguna manera, salía algún supuesto tipo que quería conquistarla de repente. Para Takeshi, Kurumi solo era su vecina y amiga de la infancia que necesitaba ser protegida. Pero el asunto había llegado a tal punto que empezaba a volverse toxico.

Takeshi se detuvo y miró al cielo.

La academia se ubicaba en el interior del edificio del gobierno metropolitano de Tokyo, asique tenía que caminar por fuera para llegar al gimnasio.

El patio y el gimnasio, todo estaba dentro del mismo edificio. El cielo estaba azul y despejado. Takeshi se había detenido a admirar un paisaje del cielo que era falso.

 

***

Al día siguiente…

Takeshi caminaba por el pasillo sintiéndose deprimido. Le preocupaba el hecho de que Mui pudiera creer que de verdad estaba saliendo con Kurumi.  Mientras suspiraba pesadamente, de pronto escuchó un leve grito proveniente de unas escaleras al fondo del corredor.  No sabía quién fue la que gritó, pero luego sonó la voz fría de otra chica que dijo:

—Fuera de mi camino…

Cuando Takeshi se aproximó al lugar alcanzó a ver el rellano inferior de las escaleras en el piso de abajo a través de la barandilla.  Era una chica que estaba sentada en las gradas cerca del primer piso y tres más que estaban de pie alrededor de ella. También había algunos libros y cuadernos regados entre las gradas que la chica que estaba sentada, estaba tratando de recoger.

—No vienes muy seguido a la escuela ¿verdad? —Dijo una de las chicas que estaban paradas alrededor de ella.

—¿Eh?

Cuando la chica que trataba de recoger sus cosas alzó la vista, se asustó.

—¿Eh?

Esa chica era Mui.

—¿Tienes idea de cuantos magos murieron por la traición de tu hermano?

Las tres chicas miraban de manera fría a Mui quien les respondió de mala gana:

—Mi hermano no es un traidor

Pero de inmediato respondieron:

—¿Aah? ¿Acaso eres tonta? Todo el mundo sabe que Aiba Tsuganashi es un traidor que se unió a los Trailers.

Mui gritó y contestó nuevamente:

—¡¡Mi hermano no es un Trailer!!

Una de las chicas le tiró de nuevo los cuadernos que Mui acababa de recoger.

—¡¡Kyaa!!

Otra de las chicas, comenzó a pizotearlos

—Es irritante. Tú no eres digna de pertenecer a Wizard Breath… —Declaró una de las chicas.

—¿No serás una Trailer también? —Preguntó Otra.

—¡Sal de Wizard Breath cuanto antes! —Exclamó la última.

Mui alzó su rostro, pero su expresión lucia pálida y sus labios temblaban.

—Y-yo…

Al ver que Mui se contenía con esas chicas, Takeshi ya no pudo soportarlo y les gritó desde la barandilla en el segundo piso:

—¡Oigas ustedes…! ¿Qué creen que hacen?

Las tres chicas se sorprendieron y huyeron antes de que Takeshi comenzara a bajar las escaleras.

—¡Vámonos!

—¡Sí!

Takeshi se acercó a recoger los cuadernos mientras miraba con enojo a las chicas que huyeron rápidamente.

—¿Estas bien, Mui?

—Estoy bien…

Mui respondió con una voz apagada que para nada mostraba que estaba bien.

—¿Por qué hacen esto? —Preguntó Takeshi mientras le entregaba unos libros de texto y una caja de lápices que había recogido.

Mui respondió apartando la mirada de él:

—Esas chicas pertenecen a Wizard Breath

—Entonces son tus compañeras ¿no?

—…

Mui no respondió a eso. Simplemente dijo:

—Si te juntas conmigo, empezaran a hablar mal de ti también.

—A mí eso no me importa en lo más mínimo. —Respondió Takeshi con una sonrisa.

—Pues a mí sí me importa. Estas aquí por mi culpa ¿recuerdas?

Mui sujetó sus libros y cuadernos y se puso de pie.

—¡¡Ya no quiero seguirte causando más problemas!! —Exclamó Mui y luego, acabó de bajar las escaleras a toda prisa y se marchó.

***

La relación con Kurumi, ocupaban la mitad del corazón de Takeshi y la otra mitad la acaparaba los problemas que tenía Mui. Él ya lo había notado desde el primer momento en que pusieron un pie en la academia de magia. Todos los compañeros parecían mantener su distancia con Mui. Pero eso no quería decir que ella no tuviera amigos, pues varios de los compañeros de la clase especial a la que pertenecía ella antes de estar en la clase C, parecían ser muy cercanos a ella, y como en la academia básicamente agrupaban a los alumnos en equipos de tres, un chico  del curso básico y una chica del curso intermedio también eran sus amigos. Sin embargo, todos los demás, tenían una actitud muy extraña para con ella. No eran confrontaciones directas ni nada como lo que hicieron aquellas chicas que encontró Takeshi en las gradas la otra vez, sino que simplemente trataban de no relacionarse con ella lo  más posible.

«Supongo que es más fácil para la mayoría creer que ese sujeto traicionó a Wizard Breath, que creer que los Trailers, realmente le lavaron el cerebro», Meditó Takeshi.

Él ya había confrontado a Tsuganashi antes y había comprobado ver que era cierto que no recordaba a su propia hermana menor, así que creía en la alteración de la memoria, pero para los demás parecían ser solo disparates.

Además de todo, parecía que había una especie de sistema de castas en base a la comunidad a la que pertenecían los estudiantes. Después de clases justo al terminar el entrenamiento de magia de afinidad con Ida y Kurumi, Takeshi sintió curiosidad y les preguntó acerca de eso:

—¿Comunidades? ciertamente he oído hablar un poco de eso pero ¿no es el “C7” el grupo más representativo? —Comentó Kurumi.

Ella mencionó que el C7 era un grupo formado por las siete comunidades más grandes entre un grupo de más de 50 comunidades que existían. y que esas siete comunidades era miembros también, de un consorcio que se denominaba como “La Asociación Internacional de Magos” y que tenían derecho a voto en esa organización. Encabezando la lista del C7, estaba “Wizard breath” por supuesto. Seguida por las otras seis comunidades que eran:

  • “Eclipse”
  • “Club Oz”
  • “Acient Pendragon”
  • “Spriggan”
  • “Bishop of The Camelot”
  • “Fenix Fundation”

La mayoría de estas comunidades, eran muy exclusivas y se reservaban completamente el derecho de admisión de sus miembros. Cada organización tenía sus propias reglas y requisitos para permitir el ingreso de un mago. Por ejemplo “Acient Pendragon“, solo permitía la membresía a magos que pertenecieran a la Nobleza Mágica. En cuanto a “Bishop of The Camelot”  era una comunidad a la cual solo podían ingresar mujeres. Y también había otras con características más radicales como era el caso de los TrailersWizard Breath por su parte era la comunidad a la que pertenecía Mui, y era una comunidad caracterizada por tener el mas alto nivel de combate y probablemente la comunidad más hostil hacia los Trailers.  Naturalmente estaba invirtiendo mucho fondos y a gran parte de sus miembros con propósitos bélicos.

—Que molesto… Está bien si no entramos a ninguna ¿cierto? —Inquirió Ida.

La prioridad de Ida, era aprender a controlar su magia lo más rápido posible y aparte de eso, tenía la preocupación de que su hermanita Futaba que parecía haber entrado en una especie de etapa de rebeldía por lo que no se veía interesado en ese sistema de comunidades que la academia ofrecía.

—Pero, parece que la mayoría de estudiantes están en una… —Respondió Takeshi.

Entonces Ida puso una expresión complicada. Kurumi lo pensó por un rato y luego preguntó:

—¿Hay alguna comunidad a la que quieras unirte tú, Takeshi?

Cuando Kurumi preguntó eso, Takeshi pensó en Mui. Era fácil decirlo. Solo bastaba revisar algunas comunidades y ver si requieren de algún tipo de evaluación para ingresar.

«No estoy tan seguro de que ese sea una buena opción…», Meditó.

Después de haber visto y oído lo que sus compañeras de comunidad le hicieron a Mui, ya no sabía que pensar de ella.

—Aun lo estoy pensando… —Contestó dejando salir un suspiro.

Kurumi puso de nuevo una cara de preocupación. En pocos días, Takeshi había comenzado a preocuparse de nuevo por el asunto de las comunidades.

—Eso tenías haberlo hecho antes…

—No me jodas,  siempre mi arma siempre sale volando…

—Cierra la boca….

Luego de aquel asunto, Takeshi y Kurumi se dirigían rumbo al salón de ciencias por lo que se tuvieron que moverse a otro edificio a través del corredor. De pronto, encontrar a cinco estudiantes varones acurrucados en el primer piso que se encontraban discutiendo.

Cuando ellos se detuvieron a mirarlos desde el segundo piso, uno de sus compañeros que también se dirigía al mismo salón de ciencias, pasó cerca y también se detuvo a mirar a esos estudiantes y dijo:

—Vaya, parece que están peleando de nuevo. Sería terrible involucrarse con ellos. Mejor no los miren.

Luego de lo anterior dicho, el chico apartó su mirada y se cubrió su rostro con las manos. Takeshi también pensó que sería problemático y mejor se apartó de allí.

—¿Eso ocurre muy seguido? —Preguntó Takeshi.

El chico se quitó las manos de la cara y con una expresión complicada, susurró en respuesta:

—sí, así es. Esos son tipos son simpatizantes de los Trailers.

—¿Hay tipos así por aquí? —Inquirió Kurumi. A pesar de no estar interesada en meterse a la conversación.

El chico contestó inmediatamente:

—Algunos de ellos dicen que son solo aspirantes… Pero hay quienes dicen que hay Trailers infiltrados en la Academia.

El chico habló acercándose a Kurumi y a Takeshi hablándoles entre susurros como si fuera un gran secreto y continuó:

—Lo que sí es seguro, es que ellos no se llevan bien con los de Wizard Breath asique tengan cuidado con quien se juntan para no tener problemas con ellos.

—¿Estás hablando de Mui? —Murmuró Takeshi.

Las cejas de Kurumi temblaron repentinamente cuando escuchó ese nombre como si hubiese sido una reacción involuntaria.

Sin embargo, ni Takeshi ni el otro chico se dieron cuenta y continuaron con la conversación.

—Ahora que la mencionas, he visto que ustedes son muy buenos de Aiba-san, deberían tener cuidado porque no se sabe con cuál de los dos bandos está. —Murumuró el chico.

—¿En cuál de los dos bandos?

—Me refiero a los Trailers y a Wizard Breath.  Es cierto que ella pertenece a Wizard Breath, asique por naturaleza es una enemiga de los Trailers, sin embargo en Wizard Breath ella es vista como una traidora por culpa de su hermano.

Esas palabras se hicieron bastante familiares para Takeshi.

—Cuando salgas con ella, mantenla vigilada y ten cuidado. —Insistió el chico.

Luego de decir eso, el chico se marchó hacia el salón de ciencias. Takeshi se quedó allí parado y en silencio hasta que Kurumi lo sujetó de la manga.

—Vamos, Takeshi, llegaremos tarde…

Ella tiró de él y ambos siguieron caminando.

Mientras era llevado por Kurumi que tiraba de su manga, Takeshi se perdió en sus pensamientos.

«La directora me había dicho que la escuela era pacífica y ajena a los conflictos de esa guerra, pero supongo que no es así»

«¿Realmente Mui ha estado peleando en esa guerra?»

«¿Qué se supone que he estado viendo en realidad?»

Kurumi volvió a mirar a Takeshi con preocupación mientras tiraba de su manga, pero en ese momento él volvió en sí y le sonrió. Kurumi se sorprendió un poco y rápidamente devolvió su vista al frente.

—Cielos, Takeshi, Sí que te deprimes cuando no estoy cerca de ti ¿veradad?. —Comentó Kurumi.

Takeshi no se dio cuenta de que el rostro de Kurumi se puso rojo mientras ella seguía caminando por delante y tirando de su manga.

 

***

El primer día del festival de magia había llegado.

En la academia de Magia Subaru, tanto en los dormitorios como en los salones de clase, podía sentirse todo el entusiasmo y el ambiente de alegría provocado por dicho evento. Cuando llegó al salón de la clase C, Takeshi ya había visto gran variedad de magia usada solo para amenizar la fiesta. Hasta entonces se enteró de una vez por todas, que El Festival Mágico no era un evento común y corriente. Seres humanos, animales y monstruos desconocidos que solo podrían encontrarse en la imaginación de alguien, caminaban por los pasillos con total normalidad.  La entrada del salón de la clase B, había sido adornada con una  vieja y rota puerta de madera frágil que era la entrada hacia la atracción creada por ellos a la cual denominaron: “El Barco Fantasma”. La entrada del salón de clase A había sido trasformada en la entrada de una enorme cueva donde un pequeño Goblin estaba sentado en un escritorio de la recepción (tal vez era a juego con la atracción que había adentro). Obviamente se trataba de un Goblin vivo, de piel oscura unos cincuenta centímetros de altura y una cabeza pequeña.  Quien sabe si si alguien se había trasformado en ese Goblin o si había sido creado.

Hitouji.sensei ya estaba en el salón cuando Takeshi llegó y parecía estarse quejando por el hecho de que la clase no estuviera haciendo una actividad que involucrar magia. Por alguna razón, el profesor parecía estar muy entusiasmado. El evento comenzaría a la 1:00 PM pero apenas eran las 8:25AM. Como de costumbre, Ida fue el último en aparecer. Se suponía que la clase C presentaría un simple y sencillo café, pero Takeshi estaba impactado por el tipo de decoración que habían puesto.

El interior parecía un antiguo castillo donde predominaban los colores negro y dorado. Había un candelabro enorme en el techo y telarañas por todos lados ademas antorchas con luces tenues. Tal parecía que la clase  había hecho un una café con temática de brujas y lugares encantados para no desentonar con el resto del festival.

Había ocho mesas redondas al centro justo debajo del candelabro cubiertas con manteles grises que tenían bordes dorados perfectamente extendidos. En cada mesa había un candelabro con tres candelas. Cubiertos plateados y copas para vino todo perfectamente arreglado. Takeshi se quedó mirando todo aquello sin poder saber que cosa era real y que cosa estaba hecha con magia ilusoria. Posiblemente El candelabro del techo era lo único hecho con magia ilusoria. En una de las esquinas del enorme saló que parecía un castillo antiguo, cuatro o cinco estudiantes que portaban el uniforme normal, se encontraba deambulando. Incluso entre a densa oscuridad podía verse lo desganados y aburridos que estaban.

«¿Serán ellos los que usan magia ilusoria para transformar este lugar…?», Se preguntó Takeshi.

La magia ilusoria era conocida por ser la magia más poderosa entre las afinidades mágicas en lo que a duración respecta. Era capaz de ser activada por largos periodos de tiempo manteniendo la ilusión sin disminuir el poder mágico, la única desventaja era que en el momento de convocar la ilusión,  se liberaba una gran cantidad de magia de una sola vez dejando al usuario fatigado desde antes de que incluso se formase la ilusión. Takeshi echó un vistazo alrededor de la habitación y notó que había una sección de cocina que no tenía puertas al fondo del salón. A la izquierda, debería haber estado solo una ventana, pero en lugar de eso, había unas escaleras con barandilla de madera color marrón verdoso que daban a un pasillo que tenía una puerta hacia otra habitación.  El espacio dentro del aula, estaba alterado de manera extraña, pero era posible hacerlo con magia negra.

La magia negra era la única entre las afinidades mágicas, que tenía la capacidad de interferir y modificar el espacio tiempo. Similar a la habilidad de magia negra “Black Door” de la directora, que era capaz de crear portales que doblaban el espacio tiempo para interconectar lugares distanciados entre sí, de forma inmediata y a voluntad. En la esquina opuesta del salón, se encontraba la evidencia, pues había otros cuatro estudiantes que parecían ser los que estaban empleando su magia negra para alterar el espacio dentro del salón. Estaban desplomándose en el suelo poco a poco viéndose todos demacrados como si fuesen zombis.

—Por fin viniste, Takeshi. Llegas tarde.

Kurumi se acercó a Takeshi quien aun seguía mirando a su alrededor sorprendido. Sin embargo, cuando la volteó a ver a ella se sorprendió todavía más.

—I-Isoshima… esa apariencia…

Kurumi se encontraba usando una ropa hecha con de cuero negro con cinturones y mallas de red negras dándole un estilo bondage. Aparte de eso, había transformado su cuerpo para verse como una mujer adulta de unos veinte años. Su pecho había crecido considerablemente y sobresalían bastante por lo que le resultaba difícil a Takeshi mirarla con tranquilidad.

—Es culpa del profesor —Exclamó Kurumi.

Puede que tuviera el rostro y el cuerpo de una mujer adulta, pero su expresión de disgusto seguía siendo la de Isoshima Kurumi, la estudiante de preparatoria.

—Pero, eso es bastante atrevido. —Alegó Takeshi.

A pesar de todo, el encanto y poder de seducción de Kurumi eran abrumadores.

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No cabía la menor duda que si ella servía a las mesas con esa apariencia y vestida de esa forma, la afluencia de clientes varones seria brutal.

—¡¡Yo ya me negué!! —Exclamó Kurumi.

Ella enfatizó que esa ropa no fue idea suya. Asique Takeshi simplemente agachó los hombros. Kurumi continuó:

—Pero, Hitouji-sensei dijo que esto sería el mejor entrenamiento que podría tener y me obligó a usar mi magia de esta forma.

—Pero no era necesario que te transformaras en adulta. —Respondió Takeshi.

—Es que, sería raro usar esta ropa con una apariencia juvenil ¿no crees?

Takeshi comenzó a sentir muchas miradas encima por lo que  volteó a mirar a su alrededor. Tal y como era de esperarse, había varios chicos que no podían despegar su vista de Kurumi.

—Escucha, Isoshima…

Antes de que Takeshi pudiera acabar de decirle que se cambiara de ropa, Kurumi alzó el rostro y dijo:

—Takeshi, no me digas que esto te desagrada mucho…

Su expresión era de completo shock.

—No importa lo que yo piense, solo escúchame…

—¡Claro que importa! dime si te gusta o no.

Él no sabía por qué de pronto se ponía preguntar eso, ya que  él ni siquiera pensaba en eso y tampoco tenía ganas de responder. Además, la mirada curiosa de muchos estudiantes podía sentirse en el aire. En lugar de entrenamiento más bien parecía un castigo, o tal vez, soportar eso era el entrenamiento del cual el profesor hablaba.

—La verdad no me gusta… pero tampoco me disgusta… —Respondió Takeshi.

—Vamos, decídete… si te gusta lo usaré sin quejarme.

—No, no hagas eso…

Takeshi cogió rápidamente a Kurumi del brazo, y se la llevó a toda prisa hacia la cocina. Kurumi perdió el equilibrio pero de alguna forma le siguió el paso. La cocina también era un espacio que superaba por completo los límites del salón de clases. Cuando los dos entraron apresuradamente todos los estudiantes que se encargaban de la cocina los voltearon a mirar. Takeshi les dio la espalda y tomando a Kurumi de los hombros, le sugirió:

—Isoshima, por favor te lo pido. Si te transformas, mejor conviértete en una niña pequeña. ¿Sí?

—Takeshi, ¿¡Acaso eres un lolicon!? —Exclamó Kurumi.

La respuesta de Kurumi al escucha tal cosa fue tan fuerte, que todos en la cocina y en el salón de las mesas lo escucharon y se echaron a reír.

—¡Claro que no!

Takeshi refutó inmediatamente, pero su voz fue completamente opacada por las risas del lugar.

 

***

—Takeshi-kun, ¿Aun sigues deprimido? —Pregutó Mui que sentada frente al consternado Takeshi.

Ella se encontraba colocando una gran cantidad de lechuga en un tazón. Vestía con un delantal blanco lleno de encajes y un vestido negro de sirvienta, Mui se disponía a preparar un sándwich en ese momento.

—Mui, Tu ropa es más normal… —Susurró Takeshi.

Mui sonrió mientras sacaba unos pepinos e una caja y susurró en respuesta:

—Es que a mí solo me toca ayudar dentro de la cocina.

Takeshi pensó que habría sido bueno que Kurumi también hubiese sido ayudante de cocina, pues de esa manera, no se habría dado ningún extraño mal entendido entre los de la clase. Lo único que intentaba hacer, era evitar que los chicos se acercaran a Kurumi, pero de alguna manera, las cosas terminaron mal y por eso estaba deprimido.

En ese preciso instante, la causante de la depresión de Takeshi, entró a la cocina caminando silenciosamente se paró frente a Takeshi y dijo:

—Oye Takeshi, tienes que cambiarte de ropa ya…

Esta vez, Kurumi había tomado la forma de una pequeña niña de primaria, llevaba un sombrero de brujita, un vestido negro de una pieza y sostenía un peluche de un gato negro.

—Isoshima, todo esto es tu culpa. ¿Ahora cómo vas a arreglarlo?  —Respondió Takeshi.

—¿Te refieres a los rumores de que eres un Lolicon?

Cuando Kurumi mencionó eso con total naturalidad, Takeshi puso una expresión sombría.

—Bueno, no es para tanto, cálmate un poco o comenzaras a ser una molestia. Ah, pero eso sí, no te atrevas a acercarte a mi Futaba o te mataré… —Comentaba Ida desde el lado de la estufa, pues al igual que Mui, el también estaba de ayudante de cocina.

—Ya basta… —Exclamó Takeshi.

Takeshi intentaba negarlo, pero simplemente decayó más en depresión, pues sus intentos eran inútiles.  Dos horas después, “El Café Sabbat” como ellos lo habían llamado, se había puesto bastante concurrido. El menú tenía mucha variedad para ser solo un proyecto de un festival cultural. Tenían Hotcakes, Sándwiches,  Parfaits de fresa y chocolate, helados y jugos. Todos los clientes eran estudiantes de la Academia de Magia Subaru y no había ninguno que viniera de afuera. Además, no estaba permitido que invitaran a sus padres.  Todos los chicos y chicas que atendían las mesas, estaban vestidos de tal forma que parecían sacados de una convención del día de brujas.

La mayoría de los estudiantes que usaban Magia Biológica como Kurumi,  se habían transformado en algo mientras servían a la clientela. Había chicas con orejas y cola de lobo, y otra que se había trasformado en una vieja bruja narizona (aunque en realidad era una chica muy linda) había un chico que se había trasformado en una especie de mago oscuro, un murciélago sobrevolaba las mesas llevando el menú (que era también una chica) y también una voluptuosa y elegante bruja con un largo vestido negro. (Esa en realidad era un chico). De esa forma, todos lucían de manera distinta. Obviamente Takeshi no tenía esa capacidad de transformarse, por lo que simplemente había servido las mesas, vestido como un mayordomo. Camisa blanca, corbatín negro y un par de pantalones negros comunes y corrientes.

—¡Kya…!

Kurumi en ese instante, estuvo a punto de caerse hacia atrás mientras servía las mesas, pero Takeshi lo evitó sosteniéndola de la espalda.

—¿Estas bien, Isoshima?

—Sí, lo siento, Takeshi. Es que andar en forma de niña es un inconveniente para mí.

Por culpa de su forma infantil, Kurumi había tirado varias veces la bandeja desde que comenzó a servir en el café y en ese momento, se había enredado en su propio vestido y por eso estuvo a punto de caerse.

—No te preocupes, creo que eso sirve para atraer más clientes. —Comentó Takeshi.

Kurumi frunció el ceño y respondió:

—Pues no me hace feliz escuchar eso…

—Sí, ya me lo imaginaba… —Murmuró Takeshi con nerviosismo.

La razón por la cual Kurumi seguía sirviendo a pesar de sus fallos, era porque a algunos clientes les gustaba eso. Cada vez que veían a Kurumi caer y notaban su mirada, se acercaban a ayudarla a levantarse con todo el gusto del mundo.

«¿A pesar de que todos son magos, ver a una pequeña brujita les parece bastante lindo? No entiendo esa lógica», Opinaba Takeshi.

Mientras mostraba una sonrisa agradable a los clientes, Kurumi insultaba a Takeshi permaneciendo tomada de la mano de él.

—Púdrete…

 

***

—¡¡Eeh!! —Exclamó Takeshi desde la cocina—. No, ya no puedo más. Yo creí que solo haríamos esto durante la mañana.

En ese momento El Festival Mágico acababa de dar inicio y la jornada de la mañana se había terminado. Sin embargo, uno de los miembros del comité encargado del proyecto de la clase para el festival, sacudía su cabeza diciendo:

—Lo siento pero no tenemos suficiente mano de obra para la tarde.

La apariencia del chico que se encontraba disculpándose, era la de un vampiro, pero no lucia para nada intimidante pese a que sus colmillos se mostraban de vez en cuando.

—¡Ya tuve suficiente! —Contestó Takeshi de manera fría.

—¡Por favor, Nanase-kun!

El chico vampiro juntó sus manos en señal de súplica y a su lado, otro chico que también era miembro del comité organizador, suplicó de la misma forma:

—¡Por favor, Nanase-kun!

Ese otro chico, vestía con el uniforme habitual de la escuela, pero su cara lucia realmente pálida. Al parecer, ese era uno de los chicos que había estado usando su magia desde la mañana y aun no se recuperaba.

—¡Por favor!

Takeshi negó con la cabeza en respuesta a la petición de los dos chicos y dijo:

—Me niego.

—¡Una hora! ¡Por favor, ayúdanos solo una hora más!

—¡Te lo suplico, Nanase-kun! —Exclamó una chica que se unió a la súplica. Luciendo impaciente.

—¡Por favor, Nanase-kun! —Volvió a exclamar el chico vampiro cara de tragedia.

Takeshi simplemente agachó el rostro y se puso pensativo. Rechazarlos después de suplicarle tanto, sería algo demasiado cruel. Entonces tomó una decisión y dijo:

—Está bien, pero solo una hora.

La cara de los dos chicos de al principio, instantáneamente se tornó en una sonrisa.

—Oh, gracias Dios.

—¡Eres un ángel que bajó del cielo!

Los dos chicos mirando al techo, lanzando alabanzas con júbilo y alegría, pero Takeshi agregó:

—Sí, pero una vez que pase una hora, lo dejaré ¿Entendido?

Kurumi y Mui, observaban la escena en silencio y escuchaban las palabras determinadas de Takeshi desde la distancia.

—Takeshi es demasiado amable —Comentó Kurumi quien ya se habia puesto de nuevo su uniforme escolar habitual y había disuelto su magia.

Entonces Mui sonrió y respondió:

—Sí, eso es un alivio.

Kurumi reaccionó ante las misteriosas palabras de Mui, quien también se había quitado su traje de sirvienta y se había colocado su uniforme escolar habitual. Entonces preguntó:

—¿Qué quieres decir con eso?

Ella quería indagar más en eso, pero Mui cambió el tema de repente y dijo:

—Kurumi, ¿Te gustaría venir conmigo a un sitio especial?

—¿Eh? ¿Un sitio especial?

La conversación comenzó a avanzar forzosamente de tal forma que Kurumi no tuvo tiempo ni de quejarse o negarse.

Desde que Mui y Kurumi se convirtieron en compañeras de habitación, ya no habían tenido confrontaciones violentas entre ellas. Tal vez era algo calculado o algo natural, pero de cualquier manera Mui siempre actuaba tranquila, y Kurumi era la única que siempre se comportaba de manera hostil. Sin embargo, en ese momento, ambas se encontraban platicando de manera muy natural. A diferencia de Takeshi, que sin importar lo que dijera el siempre sonreía, Mui era una chica que cambiaba de tema drásticamente y tan rápidamente que era difícil para Kurumi seguirle el paso.

—Vamos a ver a “La Brujita Adivinadora”  —Mencionó Mui repentinamente pestañeando y tomando la mano de Kurumi con gran emoción.

Kurumi rápidamente se sacudió la mano de Mui y respondió:

—¿Adivinación? no me interesan esas cosas.

—Oh no, no…

Mui sacudió la cabeza y levantó el dedo índice y diciendo:

—Esta no es una adivinación cualquiera. Las predicciones de la brujita adivinadora tienen una tasa de acierto del 97%

—¿97%?

—Impresionante ¿No te parece? —Contestó Mui inflando el pecho con orgullo como si fuera alguna hazaña propia.

—¿Y eso es algún tipo de magia?—Preguntó Kurumi con un ligero interés.

Mui asintió felizmente y contestó:

—Así es. Es magia de adivinación.

—Claro, tenía que ser… —Murmuró Kurumi.

—Por supuesto. Ella es una misteriosa maga que parece todos los años en secreto, y forma parejas gracias a su magia de adivinación.

—¿Parejas?

—Claro, sus predicciones de la fortuna en el amor es la razón por la cual es tan popular.

—¿Fo-fortuna en el amor?

Mui no se dio cuenta de que Kurumi, solamente reaccionaba a ciertas palabras de todo lo que decía.

—Ella es tan popular que los boletos de hoy apenas se comenzaron a vender ya se habían agotado, pero mira…

En ese momento, Mui sacó dos trozos de papel doblado de su bolsillo y se los enseñó a Kurumi.

—¿Conseguiste dos…?

—Sí, hace un rato, Violet-sensei pasó por aquí… Ella me los regaló porque dijo que no podría asistir.

Violet-sensei era una hermosa y elegante mujer a cargo de las clases de inglés. Después de todo lo anterior hablado, Kurumi miró los boletos en la mano de Mui. Al parecer era un boleto que solo era válido para ese mismo día en la tarde.

Mientras los ojos de Kurumi estaban fijos en los boletos, Mui volteó a mirar a Takeshi que platicaba con Ida al fondo de la cocina y dijo:

—Parece que Takeshi-kun e Ida-kun aún siguen ocupados. ¿Por qué no vamos nosotras dos?

Cuando Mui regresó su vista de nuevo hacia Kurumi, ella apartó la vista de los boletos rápidamente, pero lo aceptó a regañadientes como si en realidad no estuviera interesada.

—Está bien…

 

***

El salón de arte era un lugar donde normalmente casi no llegaba nadie, pero cuando Kurumi y Mui llegaron, se toparon con una larga fila. Al parecer, la sesión de la tarde ya había comenzado y la fila salía desde ese salón y se extendía incluso por el corredor. Debido a que la sesión se estaba llevando a cabo en la bodega al fondo de la habitación, Kurumi quiso echar un vistazo dentro del salón de arte, pero nada más pudo ver el resto de la fila de chicas emocionadas que terminaba frente a una puerta cerrada. Luego de hacer fila como por media hora, finalmente les llegó su turno. Mui le permitió a Kurumi que entrara antes que ella, así que fue la primera de las dos en entrar a la tenebrosa bodega.

Tan pronto como abrió la puerta, se topó con una pesada cortina de color negro similar a la de un teatro. Más allá de esa cortina, había una habitación bastante estrecha y poco iluminada donde solo había dos sillas ubicadas a cada lado una frente a la otra. En una de las sillas se encontraba sentada una mujer que se cubría con una capa negra y ocultaba su rostro con una tela delgada y portaba guantes blancos en las manos. Ciertamente lucia como se supone que luciría cualquier adivina.

—¿Qué es lo que deseas saber? —Preguntó la adivina con una voz suave.

Aun sin haber escuchado su voz antes, era más que claro que se trataba de una mujer. Ya que a pesar de estar cubierta con esa capa negra, fácilmente podía notarse su cuerpo esbelto y además, los dedos de sus manos colocadas sobre un mazo de cartas en el escritorio, eran visiblemente delgados. Kurumi entonces, se sentó rígidamente en la silla de enfrente. Esa era la primera vez que veía a un adivino y por supuesto, no creía en esa clase de cosas.

—Vamos, señorita, dime acerca de qué te interesa saber. —Preguntó la adivina una vez más.

—Eh… yo…. eh…. de… e…el a-amor…

Para Kurumi, fue todo un reto decir algo tan vergonzoso como “quiero saber mi suerte en el amor” a una desconocida. Su cara se puso muy roja. Sin embargo, no era posible ver la expresión de la adivina por la tela de su rostro y eso era un alivio. La adivina notó la tención por la que Kurumi estaba pasando y susurró suavemente:

—Está bien. En ese caso, ¿Sobre quién quieres saber?

—NA…Nanase Takeshi… —Tartamudeó Kurumi.

Kurumi se estaba aguantando la vergüenza tanto como le era posible, pero en sus adentros se puso a pensar que si Takeshi la viera entrando en un lugar como ese, se moriría de la vergüenza.

«Nadie parece avergonzarse de esto, asique puedo hacerlo», Pensó Kurumi.

 «Esta extraña mujer que se hace llamar La Brujita Adivinadora, no irá a pensar que estoy obsesionada o algo así. Eso sería terrible»

Su vergüenza era tal que sus lágrimas estaban a punto de salir. Mientras Kurumi sacudía sus hombros, la adivina extendió las cartas formando un arco sobre el escritorio y preguntó:

—Nanase Takeshi… ¿Entonces esa persona es un amor no correspondido?

—¡Claro que no! Él es mi novio. —Exclamó Kurumi involuntariamente.

Kurumi se quedó sorprendida de haber mentido ya que estaba plenamente consiente de que Takeshi no era su novio realmente. Sin embargo, la adivina comenzó a hacer su trabajo antes de que pudiera corregir ese error. La brujita adivinadora colocó su mano sobre el montón de cartas extendidas y murmuró algo en una voz muy baja.

«¿Está hablando en inglés?»

No podía escucharlo muy bien, pero parecía ser alguna especie de encantamiento, porque partículas mágicas de color azul, comenzaron a brotar de las manos de la adivina y se depositaron sobre las cartas. Luego de eso, solo tres cartas comenzaron a brillar con una luz azul claro y se salieron del maso hasta posicionarse frente a Kurumi como si hubieses sido arrastradas por hilos.

—Colócalas de nuevo en la mesa, por favor. —Indicó la adivina.

Kurumi hizo lo que la adivina le pidió, tocó las cartas que aún seguían brillando, y las devolvió una por una a la mesa.

«El cinco de tréboles, el dos de corazones y el rey de diamantes»

Obviamente Kurumi no sabía que significaba eso. Pero cuando alzó la vista, pudo ver los rojos labios de la adivina que comenzaron a moverse a través de la tela delgada iluminados por la tenue luz diciendo:

—Pronto se vienen dificultades para ti y para él…

La adivina hablaba con un todo de voz suave y calmado,

—¿Dificultades? —Susurró kurumi de regreso.

La adivina continuó sin inmutarse:

—Ten cuidado con una infidelidad que se ve de parte de él…

Tan pronto como escuchó eso, Kurumi empujó la silla y se puso de pie rápidamente.

—¿Una i-infidelidad? ¿De Takeshi? No puede ser…

Sin embargo, la adivina sonaba completamente convencida de lo que decía.

—Las cartas no mienten. —Declaró la adivina con frialdad.

Kurumi miró a la adivina y luego a las cartas. Recordó el 97% de la tasa de acierto que mencionó Mui y se quedó completamente atónita.

—E-es mentira… —Murmuró Kurumi dando un paso atrás.

Luego tomó aire y gritó fuertemente:

—¡¡Estas Mintiendo!!

Se dio media vuelta y le dio la espalda a La Brujita Adivinadora, abrió la cortina negra con fuerza y salió correinad del salón de arte a toda prisa.

Mui que era la siguiente de la fila en pasar, escuchó gritar a Kurumi adentro. Y, gracias a que estaba un poco lejos, no fue golpeada con la puerta cuando Kurumi la abrió de golpe y solo vio pasar corriendo a toda prisa con una expresión de terror. La verdad es que si no piensas bien en lo que quieres preguntar, ese 97% de acierto podía resultar negativo. Pues la brujita adivinadora nunca decía mentiras.

Mui no se puso a pensar en lo que sea que Kurumi hubiera preguntado. En ese momento no le interesaba. Ahora era su momento y tenía otras cosas de las cuales preocuparse.

Cuando ingresó al lugar a través de la puerta que Kurumi dejó abierta, se encontró de frente con la adivina. Era una adivina desconocida. Todo lo que Mui sabia de ella, era que se había estado presentando desde hace un par de años atrás durante los festivales mágicos. Aun con su cara tapada, podía verse que ella tenía más o menos la apariencia de una estudiante de cuarto o quinto año. O por lo menos, de alguien alguien mayor a ella.

El festival mágico era solo para estudiantes y no se permitía la participación de nadie ajeno a la academia. En pocas palabras, esa adivina, o era una estudiante, o era una maestra. Además, las afinidades mágicas basadas en la adivinación eran muy escasas.

«Ella solo puede ser usuaria de Magia Evasiva o Magia Biológica, no hay más…», Meditó Mui.

«Si es magia biológica, sería más difícil saber de quién se trata»

Mui se sentó en la silla y la miró directamente. No podía ver bien su cara por culpa de la tela con que se cubría el rostro. Mui siguió meditando:

«Si es una estudiante, solo puede ser de alguna clase especial, pero si es profesora… »

Sin embargo, la voz tenue de la mujer interrumpió los pensamientos de Mui.

—¿Qué es lo que deseas saber saber?

Muy parpadeó un par de veces como si hubiera vuelto en sí.

«Cierto, da igual quien sea esta persona»

La razón de eso, era porque cuando recién ingresó a Wizard Breath, se les instruyó que al conocer un mago se debía analizar y verificar siempre el tipo de afinidad mágica al que pertenecía su oponente.

«Es extraño hacer eso por instinto, incluso si es algo que me inculcaron»

Mui suspiró con tristeza, alzó la cara y respondió:

—Quiero encontrar a un familiar…

La brujita adivinadora extendió las cartas en forma de arco y respondió:

—¿Estás segura? Soy buena haciendo predicciones del amor ¿sabes?

Mui sonrió al escuchar eso y dijo:

—Ya habrá tiempo para el amor cuando la guerra acabe. Lo que me interesa saber ahora, es donde está mi hermano y cómo puedo hacer para encontrarlo. Solo eso…

La mirada sincera de Mui llena de esperanza, hizo que la expresión de la adivina se estremeciera ligeramente a través de la tela dando la impresión de que se había reído.

—Está bien, te diré dónde está tu hermano. —Contestó la adivina.

Las partículas mágicas azules se desbordaron una vez más sobre las cartas. Mui observo atentamente, pero no sin antes colocar su mano sobre su pistola que llevaba siempre enfundada en su cadera y estiró una pierna hacia el frente.

 

***

Después de que el festival mágico comenzara alegremente como si hubiera sido el estallido de fuegos artificiales, la emoción de mantuvo todo el tiempo. El segundo día del festival, Takeshi pasó casi todo el día sirviendo en el Café Sabbat. Apenas pudo visitar el barco fantasma de la clase B con a Kurumi y no le quedó oportunidad de visitar los demás eventos. No pudo disfrutar del festival como tenía que ser. Kurumi mencionó que el resultado de su predicción simplemente no fue algo bueno. Aún seguía deprimida luego de una semana de haber acabado el festival. Mui parecía no haber escuchado y su mente parecía divagar en otro plano dimensional. Solo Ida estaba satisfecho por su trabajo realizado como chef del Café Sabbat, pero ahora que ya tenían los exámenes semestrales encima, también se había deprimido. Además de eso, él seguía sin poder controlaba bien su afinidad mágica y estaba enojado consigo mismo por haber quemado su propio pupitre en la clase del día anterior. Takeshi se estaba preparando para los exámenes semestrales, y hubiera querido enfocarse solo en estudiar, pero él tampoco era lo suficientemente bueno con la magia como para sugerirle eso a Ida, asique no dijo nada y continuó entrenando junto a Ida y Kurumi.

Esta vez el gimnasio tenía mucho menos gente de la que solía albergar siempre. Takeshi blandía a Twilight mientras que Kurumi sostenía su labial con motivos de mariposas. Ida por su parte, se enfocaba en su mano derecha cerrada donde estaba su aspecto el cual era un anillo de calavera plateado.  En esa mano, sostenía un casquillo de bala vacío. El cual era Twilight. Oyassan el tendero, le había dicho a Takeshi que la verdadera habilidad de Twilight, era la capacidad de albergar y lanzar magia de otros magos siempre y cuando el mago fuera de nivel intermedio o avanzado. Para hacer eso, el usuario de Twilight, tenía que depositar su poder mágico en ella para hacer que apareciera el cartucho y depositar allí la bala rellena del poder de otro mago. Una vez dentro aparecería un gatillo que al ser presionado, dispararía la bala liberando el poder mágico. Twilight mezclaría ambas magias para volverse más fuerte. El cartucho de Twilight solo tenía capacidad para tres rondas y Takeshi había recibido tres de esas balas especiales de parte de Oyassan. Para utilizar esas balas había sostener la bala en la mano y activar la magia de afinidad y luego controlar la mayor cantidad de partículas mágicas para depositarlas en el casquillo metálico. Algo extremadamente difícil de lograr par aun mago de nivel básico. Sin embargo, era bastante útil para aprender a controlar el poder mágico asique Takeshi les entregó una bala a Kurumi y una a Ida. En ese momento, Ida estaba en el proceso de activar su magia de afinidad mientras sostenía la bala en su mano. Sin embargo, cuando las partículas mágicas de color naranja de Ida comenzaron a reunirse en su mano derecha, estas se expandían y se contraían gradualmente una y otra vez.

Ida finalmente llegó a su límite y se rindió. Entonces las partículas de color naranja se dispersaron por completo y volaron por el lugar soplando un aire caliente sobre Takeshi y Kurumi. Sin embargo Kurumi se protegió de él activando el hechizo “Protection” con toda naturalidad.

—¡Aah! ya no puedo más. —Dijo Ida tirándose al suelo del gimnasio y recostándose.

Takeshi y Kurumi se miraron entre sí.

La falta de concentración de ida era un gran problema. Y por eso se ponía en ese estado cada cinco minutos.

—Ida, inténtalo un poco más. —Sugirió Takeshi.

—¿Un poco más? pero debo irme a casa para comprar la cena.

—Pero, tú dijiste que ya habías encontrado la forma de concentrar tu poder mágico solo en tus brazos. Si entrenas más podrás dominarlo.

Ante la sugerencia de Takehsi Ida hizo un berrinche en el suelo y dijo:

—Aaaahhh pero estoy muy cansado.

Kurumi vio a Ida hacer eso, y se paró frente a él y diciendo:

—Escucha, si no entrenas como es debido, andarás por allí quemando escritorios todos los días. Piensa más seriamente en los problemas que le causas a los demás y…

Takeshi la detuvo en ese momento

Kurumi levantó la vista y miró a Takeshi quedándose en silencio.  Él no le dijo nada, solo le mostró una sonrisa. Kurumi se calló en señal de que no quería discutir, pero era demasiado tarde. Ida se levantó y dijo:

—Ahh, está bien, como digas. A partir de ahora, lo haré por mi cuenta. Lamento ser una molestia para ti, princesa.

Ida levantó una mano y se dispuso a marcharse a su casa.

—¡No ida! no es lo que tú crees… —Exclamó Takeshi.

Corrió hacia él lo sujetó de la parte trasera de la camisa para impedir su marcha. Y dijo:

—Isoshima, creo que eso será todo por hoy.

—Pero, Takeshi…

Kurumi se quedó mirando a Takeshi pero él, solo la volteó a mirar en silencio y asintió. Entonces ella respondió:

—Está bien. En ese caso, nos vemos mañana.

—De acuerdo.

Kurumi guardo su labial en su bolsillo con el más fino cuidad como si de un tesoro se tratase y se marchó del gimnasio.  Takeshi miró a su alrededor notando que los demás equipos también estaban entrenando y estaban muy concentrados en sus propios asuntos. Había menos estudiantes de lo habitual, pero todos estaban preocupados pues al parecer eso tenía más prioridad sobre el examen semestral. Cada quien practicaba en espacios de dos metros cuadrados y quedaban distanciados entre sí, pero las voces de todos realizando encantamientos y activando sus magia resonaba por todo el lugar. Entre todas ellas, se ahogaban sus voces. Además, como la magia explosiva de Ida ya era bastante conocida, nadie estaba cerca de ellos.

—Hago lo mejor que puedo. —Mencionó Ida. Quien continuaba agarrado de la espalda por Takeshi.

—Lo sé…

Takeshi realmente estaba consciente de ello. Ida realmente estaba poniendo todo su empeño.

No había faltado un solo día desde que lo transfirieron. Cosa que sí solía pasar en la anterior escuela aparte de las llegadas tardías. Además de eso, practicaba con el equipo sin descanso. Su único punto en contra era que no se concentraba correctamente, pero eso no era nada grave. En ese momento, Takeshi soltó a Ida y luego envainó a Twilight.

—¿Entonces por qué no estoy mejorando? —Preguntó Ida.

Luego volteó a ver con una cara llena de furia de una manera que Takeshi nunca antes había visto. Era verdaderamente decepcionante de ver.

—No te preocupes. Aún hay tiempo… lo dijo el profesor ¿recuerdas? Mírame a mí, yo tampoco se controlar bien a Twilight pero si ambos entrenamos juntos…

—¡¡Te equivocas!!

Exclamó ida negando con la cabeza.

—Ida…

—¡¡A mí no me sobra el tiempo para entrenar como a ti!! —Alegó Ida desesperadamente.

La expresión de Takeshi se volvió sombría y respondió:

—Lo siento, no es mi intención tener tanto tiempo de sobra.

—Tu magia no lastima a los demás. Puedes entrenar sin problemas. Pero yo…  yo podría quemar a alguien con estas manos en cualquier momento.

—…

—O pero aun… Podría quemar a Futaba con solo tocarla…

Incluso entendiendo la frustración de Ida, Takeshi no sabía que más decir.

—Entonces… ¡Entrena!

—¿Acaso no he estado entrenado? No me digas nada más, no sirve de nada.

—Ida, te equivo…

—¡Ahora lo haré por mi cuenta asique déjame en paz!

—¡¡IDA!!

Aprovechando que Takeshi lo había soltado, Ida huyó del gimnasio. Takeshi no hizo nada ya que Ida lucia impaciente.

«Creo que soy un idiota…»

Aprender a controlar su magia con entrenamiento era algo de lo cual Ida ya estaba consiente. Takeshi no tuvo nada más que lo aparentemente obvio. Sin embargo, lo que Ida no sabía es cuánto tiempo le tomaría controlarlo y a como estaban las cosas, Ida se asustaba cada vez mas de su propio poder. Cada vez que quemaba algo en el aula, recibía las miradas furiosas de los demás compañeros. El profesor siempre le decía que entrenara duro y que si lo hacía junto a los dos que se trasfirieron con él, sería mucho mejor.

«Aah, ¡rayos!»

Takeshi se agachó y la empuñadura de Twilight que sobresalía de su cadera, se le incrustaba en las costillas.

«Ya no sé qué hacer…»

Se puso de pie nuevamente y volvió a desenvainar a Twilght. Al instante, partículas de color morado comenzaron a surgir de su cuerpo y se reunieron en la espada. La hoja plateada Twilight se cubrió con las partículas y se tornó de un color purpura muy oscuro.

La primera vez que activó su magia con la espada en la tienda, había logrado hacer que apareciera un cartucho en la empuñadura, pero desde aquella vez, no había podido hacerlo de nuevo. No era suficiente ese nivel que estaba usando. Pero no era posible dar más que eso por temor a lo que pasó a la última vez. Acabaría perdiendo su poder mágico y tendrían que quitarle la espada.

—Ah disculpa… podrías apartarte…

De repente escuchó la voz de alguien que le habló a sus espaldas,  pero antes de voltear a ver, Takeshi levantó a Twilight y la sostuvo por detrás de su cabeza.

Inmediatamente después de eso, recibió un impacto de una masa de aire en forma de esfera de un metro de diámetro que le rebotó en la cabeza. Mirando hacia atrás, la esfera explotó liberando una ráfaga de aire que levantó el cabello de Takeshi. Los círculos morados de magia evasiva que había dentro de las pupilas de Takeshi no se dispersaron con ese viento, sino que aclararon su vista. La chica que había lanzado esa bola de aire desde la distancia se quedó atónita. Pero cuando el viento desapareció frente a Takeshi, se sintió aliviada y exclamó:

—Di-disculpa… ¿Te encuentras bien?

Takeshi le susurró ligeramente que si estaba bien y nuevamente envainó a Twilight. Entonces los círculos mágicos desaparecieron de sus ojos dejando solo una sensación de fatiga.

 

***

Luego de lo sucedido, Ida no volvió a llegar al entrenamiento grupal durante tres días seguidos. Pero daba igual ya que de todas formas, los exámenes semestrales comenzaron y con ello, se suspendieron los entrenamientos en el gimnasio. Pero aun así, Takeshi podía sentir muy claramente el distanciamiento de Ida. Toda la academia después de haber estado muy animada por El Festival Mágico, ahora yacía impregnada de tensión a causa de los dichosos exámenes. Takeshi por ejemplo, estaba en modo melancólico. Pero ese día, sabía que había un estímulo esperándolo. Uno, que ni encerrado en su habitación con una enfermedad habría podido evitar.

Inesperadamente, Kurumi se dirigía a clases por la mañana junto a Mui.

—Por cierto, hay algo que quería preguntarte pero, se me hace un poco difícil… —Dijo Mui.

—¿Qué cosa? —Preguntó Kurumi parada a su lado sin el más mínimo interés.

Mui llevaba tiempo queriendo preguntar sobre eso.  Siempre dudaba en hacerlo pero ese día se armó de coraje y finalmente lo hizo. Incluso las manos le sudaban mientras sostenía su bolso.

—Kurumi, ¿Tu sales con Takeshi-kun verdad? Yo no tenía idea. Pero escuche a unas chicas hablando de eso durante el festival mágico.

Iba a responder de manera más natural, pero en ese momento su voz podría haber sonado temblorosa. Asique, cuando Mui la volteó a ver, Kurumi le devolvió una fría mirada y dijo:

—Eres muy lenta para entender las cosas…

—S-si… unas amigas también me lo dijeron. —Respondió Mui.

Mui bajó la mirada y se rió torpemente, entonces Kurumi frunció el ceño. Tal parecía que Kurumi se había ofendido. Mui estaba totalmente consciente de ello, pero no le importaba mucho la reacción de Kurumi. De todas formas, ya sabía que Kurumi era muy cambiante emocionalmente. Y, cuando la plática era sobre Takeshi, sus repentinos cambios de humor siempre se notaban más. A pesar de todo, igual quiso preguntar eso.

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«Me sorprendió un poco enterarme de eso. Aunque, en realidad yo pensaba que solo eran amigos de la infancia. Quien diría que en realidad eran pareja. Pero… de todas formas eso a mí ni debería interesarme»

En ese momento Mui comenzó a sumergirse en el mar de sus pensamientos. No había necesidad de preocuparse por eso ya que ella no tenía ninguna relación especial con él.

«Me pregunto si Takeshi-kun y yo, podremos seguir siendo amigos. Aunque, yo creo que quizás no se va a poder…»

Mientras Mui se hacía miles de cuestionamientos y deducciones, Kurumi parecía tener muy claro lo que quería decir y habló:

—Si lo sabes, entonces ¿Podrías hacerme el favor de no ser tan pegajosa con él?

Luego de decir eso con frialdad, Kurumi se detuvo, cruzó los brazos y cintinuó:

—No quería decir esto, pero… Me parece como si estuvieras usando el problema de tu hermano para acercarte a Takeshi.

—No… Yo no estoy acercándome a él…

Mui en ese momento recordó que si pasó algo bastante serio entre ella y Takeshi e inmediatamente se sonrojó.

—¿Qué pasa? —Preguntó Kurumi.

—¿Qué pasa con qué? —Respondió Mui.

—Te acordaste de algo, ¿cierto? algo que le hiciste a Takeshi.

—C-claro que no…

Entonces Kurumi comenzó a hablar con más frustración y declaró:

—Me gustaría escucharlo de ti antes que del propio Takeshi. Somos mujeres y se supone que somos amigas ¿no?

Cuando Mui escuchó a Kurumi resaltar la palabra “Amigas”, levantó su rostro.

«¿Dijo que somos amigas?»

«Pero, también quiero que Takeshi-kun sea mi amigo»

Mui estaba contenta con lo que acababa de escuchar y no sabía por qué, pero sintió aliviada.

En ese caso, estaría bien contarle a Kurumi la verdad.

«Somos amigas después de todo», Pensó Mui.

Aun con un poco de miedo, Mui recordó lo que pasó y habló:

—Escucha, no te enfades ¿Sí?

Kurumi se le quedó mirando. Entonces Mui se sinceró hablando en un tono alegre que no concordaba para nada con la plática.

—Fue solo un accidente…

—…

—El día que él me ayudó, yo por accidente me caí en la enfermería y terminamos chocando nuestras bocas.

Mui alzó la vista y vio la cara de Kurumi dándose cuenta de que se había equivocado. La mirada de Kurumi que siempre lucía severa, esta vez parecía la mirada de una niña asustada y confundida. Da igual como lo vieras, ella parecía estar completamente en estado de shock.

—¿Kurumi? —Susurró Mui confundida.

—¿Dices que juntaron sus bocas…? —Contestó Kurumi con una voz plana sin ningún tipo de emoción en ella.

A Mui le dio miedo seguir viendo la cara de Kurumi asique bajó la mirada.  Sin embargo, cuando Mui decidió levantar su cara de nuevo, Kurumi ya se había ido.

—¿Eh? ¡¡Kurumi!!

Lo único que Mui vio fue la silueta de Kurumi alejándose a toda prisa.

 

***

Kurumi corrió hacia el edificio de la escuela. Estaba exhausta y venia cayéndose en el pasillo, golpeando entre varios chicos hasta que finalmente saltó dentro del aula donde las miradas de sus compañeros, se giraron inmediatamente hacia ella al mismo tiempo. Takeshi ya estaba allí.

—¿Isoshima?

Takeshi se sorprendió de ver a Kurumi exhausta y con el cabello alborotado en la puerta trasera del salón. Ella se encontraba jadeando fuertemente por haber corrido tanto. Pero, aun así, cuando se acercó a Takeshi se inclinó hacia él y alzó el rostro.

—O-oye ¿Qué crees que haces?

Takeshi involuntariamente la detuvo sosteniéndola de los hombros. Pues de no hacerlo, la boca de Kurumi habría tocado la suya.

—¿No quieres? —Preguntó Kurumi con tristeza.

—No se trata de eso.

—¿Entonces de qué? —Exclamó Kurumi más inquieta de lo normal. Entonces Takeshi susurró:

—¿Qué te pasa hoy?

Kurumi alzó su mirada indignada, retomó el aliento y dijo:

—¿Por qué Takeshi…? Dime por qué no me dijiste que te habías besado con Mui…

—¿Aah?

—¿¡¡”AAaaahh…”!!?

La repentina declaración causó revuelo inmediatamente en todo el salón de clases.

Takeshi estaba impactado asique contestó:

—BE…. be… ¿qué?  ¿Mui y yo…?

—La misma Mui me lo dijo…

—¿No habrás entendido mal?

—No. ella me dijo claramente que sus bocas se habían tocado.

—¿Que nuestras bocas se tocaron?

Al escuchar ese tipo de interpretación, Takeshi lo entendió y lo recordó.

—Ah era eso…

Kurumi no perdió de vista las reacciones de Takeshi ni por un segundo.

—Entonces si sucedió… —Murmuró Kurumi.

—No, no es como tú te lo imaginas…

Fue el accidente que ocurrió en la enfermería cuando Takeshi y Mui se conocieron por primera vez. Pero para ambos, había sido tan solo un accidente. Sin embargo las palabras de Kurumi apuntaban a que ella le daba un significado distinto.

—¿Entonces besas a una chica y luego lo olvidas así por así como si no fuera nada? ¿Esa es la clase de hombre que eres?

Ante la terrible confrontación de Kurumi, Takeshi respondió en voz baja:

—No es lo que tú crees…

—Eso es lo peor que podrías decir…

—¿Y por qué estás tan enojada? —Preguntó Takeshi confundido. Kurumi respondió violentamente:

—Es obvio que lo ha haga. Somos pareja. ¿Recuerdas?

—Claro que lo recuerdo, pero olvidas que eso es fal…

Takeshi intentó hablar, pero ella rápidamente tapó la boca de Takeshi con sus manos y dijo:

—E.r.e.s. m.i. n.o.v.i.o… Mételo en la cabeza.

Normalmente Takeshi accedido a cualquier berrinche de ella, pero esta vez fue diferente. Lo que había escuchado en el gimnasio seguía dándole vueltas en la cabeza. Y, además de eso, estaba Ida y sus problemas.

—Escucha, ya que lo mencionas…

Takeshi tomó a Kurumi y salió con ella al pasillo para evitar las miradas curiosas de todos sus compañeros.

—Mira… yo he accedido a salir contigo y todo, pero estos días te has puesto un poco pesada…

Kurumi que no esperaba una negativa por parte de Takeshi, se le quedó mirando y dijo:

—¿Ya no quieres hacerlo?

—No es eso. Es solo que… Quiero que dejes de ser tan pegadiza conmigo.

Kurumi se quedó completamente sorprendida de escuchar eso y Takeshi aprovechó para sacar todo lo que tenía guardado:

—Además, ¿Es que acaso no te vas a despegar de mi ni por un segundo? Para ser sincero, a veces siento como si solo estuvieras jugando conmigo. Nos conocemos desde que éramos niños y en ese entonces, no conocíamos lo que era tener tu propio espacio.

Por un rato, Kurumi no reaccionó como si ya estuviera esperando esas palabras por parte de Takeshi, hasta que de pronto bajó la mirada hacia el suelo y murmuró:

—¿Dices que… estoy… jugando contigo?

—Algo así…

Takeshi estaba consciente de que ella no le haría eso a su amigo de la infancia y pensó:

«Quizás me pasé un poco…»

Sin embargo, ahora que lo había dicho, ya no había vuelta atrás.

—I-isoshima… e-escucha…

Pero, mientras pensaba en cómo seguir, Kurumi dijo:

—Está bien…

Nada más dijo esa frase y se regresó al salón, entrando como si nada hubiera pasado. Pero Takeshi no pudo hacer lo mismo. Si bien es cierto que lo que dijo pudo ser muy duro, era lo que el realmente sentía. Su intención no era la de lastimar a Kurumi.  O mejor dicho, no debía hacerlo. Aunque, ella tampoco tendría porque salir herida ya que solo estaban fingiendo ser novios. Aun así, por alguna razón Takeshi se sentía como si había hecho algo muy malo y se sentía tan enojado que hubiera querido golpearse a sí mismo.

 

***

Una semana después de lo que pasó con Kurumi. El periodo de los exámenes semestrales había acabado con resultados nefastos. Por suerte no estaban sus padres para regañarlo, asique no había tanto problema en ese aspecto, y se sentía aliviado de saber que aun se podía recuperar, aun así, no era como para reírse por haber sacado malas notas. Además, Takeshi se enfrentaba a otra situación.

 Luego de lo anterior ocurrido, Kurumi ya no se presentó al entrenamiento grupal de afinidad mágica que ya se habían reanudado tras finalizar el periodo de exámenes. Y, tampoco volvió a acercarse a Takeshi en el aula como solía hacerlo. Ida también seguía con sus inseguridades por lo que a Takeshi, le tocó entrenar solo.

Desde en la mañana Takeshi había estado observando a Kurumi de cerca, con la intención de romper el hielo. Cuando llegó la hora del receso, intentó hablar con ella que estaba sentada a su lado.

—Oye… Isohima…

Esta era la primera vez que Takeshi hacia eso, ya que siempre era ella quien lo buscaba a él, asique estaba rompiendo los esquemas en ese aspecto. Sin embargo, Kurumi no respondió para nada y simplemente se levantó de su asiento y se marchó del salón de clases. Takeshi la siguió hasta el corredor porque estaba completamente decidido a hablar con ella.

—Isoshima quiero hablar contigo…

Sin embargo, por más que la llamaba caminando detrás de ella, no se dio la vuelta.

«Supongo que esta evitándome… Es demasiado obvio. Ha hecho lo mismo por una semana entera»

Ciertamente Takeshi había dicho que quería su espacio, pero tampoco había dicho que no le volviera a hablar en lo absoluto. Lo único que quería era que se llevaran más como lo que eran: amigos de la infancia.

Kurumi continuó ignorando a Takeshi y se metió al baño de chicas. Takeshi se quedó parado frente a la entrada y dejó escapar un suspiro.

—Takeshi-kun… ¿te has peleado con Kurumi? —Preguntó Mui quien apareció caminando por el pasillo. Takeshi sonrió amargamente y respondió:

—Algo así…

No sentía realmente que se hubieran peleado, pero todo daba la impresión de que sí. Mui alzó la vista y le dijo al preocupado Takeshi:

—¿Quieres que hable con ella?

Sin embargo, Takeshi se negó cortésmente. Despuues de todo, ya había andado deambulando detrás de Kurumi por un buen rato.  Además, él no era el único culpable y resolver ese asunto también dependía de Kurumi.

—No, esperaré un poco más.

—¿En serio? —Preguntó Mui con preocupación, pero al ver que Takeshi estaba decidido, ella se regresó al salón de clases.

Takeshi sabía que tenía que hacerlo por su propia cuenta y estaba seguro que si no lo lograba, Kurumi se alejaría más de él. Eso no era lo que él quería.  Hasta se preguntó si mejor sería volver a su relación habitual con ella.

Finalmente cuando todas las clases acabaron, Takeshi tomó a Kurumi por la fuerza. Ella estaba por abandonar el salón tan pronto como sonó la campana.

—Oye Isoshima, espera…

Los compañeros los miraron con cierto recelo, pero luego ya no les tomaron tanta atención. Kurumi intentó zafarse del agarre de Takeshi, pero cuando vio que le era imposible, ella agachó la cabeza.

—¿Por qué haces esto? Te dije varias veces que quería hablar contigo y no me has hecho  caso… —Declaró Takeshi en un tono severo.

En ese momento, gotas de agua comenzaron a caer a los pies de Kurumi  desde su rostro agachado. Ella estaba llorando. Takeshi se dio cuenta de eso y se quedó completamente paralizado.

La mayoría de estudiantes solo se les quedaban mirando, pero entre todos, Ida dejó escapar un pesado suspiro, se aproximó a ellos y los tomó a ambos del brazo para sacarlos del salón.

—Si van a pelear háganlo en otro sitio. —Les dijo Ida.

Luego les señaló con su barbilla las escaleras de emergencia al fondo del pasillo.

—Lo siento. —Contestó Takeshi.

Entonces Ida volvió dejar salir otro suspiro y dijo:

—Si no se llevan bien crearan un mal ambiente en el equipo y recuerden que yo también formo parte de ese equipo.

—Tienes razón…

Ida jaló al arrepentido Takeshi, y susurrándole al oído para que Kurumi no escuchara dijo:

—Sacar el lado suave de una mujer, es un don que solo los hombres tenemos…

—¿Que estás diciendo? —Preguntó Takeshi.

—No lo sé, Papá solía decir eso… —Contestó Ida.

Takeshi involuntariamente soltó una pequeña carcajada y entonces Ida le dio una palmada en la espalda. Aun seguía sujetando el brazo de Kurumi, pero ella ya había dejado de llorar. Cuando subieron las escaleras de emergencia, Takeshi finalmente la soltó. Pero Kurumi seguía manteniendo el silencio.

—Escucha, Isoshima… Paremos ya con esto ¿sí?

—…

—¿Isoshima?

Takeshi estaba esperando que Kurumi le respondiera algo. Ella se apoyó en la barandilla de la escalera y aun con el rostro agachado, finalmente respondió:

—Dijiste que no fuera tan pegajosa contigo ¿recuerdas?

—Sí, pero no me refería a esto, tú estás exagerando mucho…

El no quería alejarse tanto como para no volver a hablar con ella.

—Solo te dije que nos diéramos un poco de espacio, pero no era para que llegaras tan lejos.

Kurumi aun seguía deprimida.

—Es que… —Kurumi habló en una voz tan baja que parecía que el viento podría desvanecerla—. No quería que tú me odiaras…

Kurumi limpió las lágrimas de sus ojos con las puntas de sus dedos.

Ese gesto hizo sentir miserable a Takeshi. Nunca pretendió hacerla llorar. Ni siquiera se esperaba que Kurumi hubiese llorado de esa forma. Asique dejó salir un pesado suspiro repentinamente. Algo que ocasionó que Kurumi se estremeciera repentinamente. Eso le causo más miseria a Takeshi pues era inconcebible que ella le pudiera llegar a tener miedo.

—Nunca podría odiarte. Solo, no pude evitar estar impactado.  —Mencionó con una voz dulcificada.

Kurumi levantó levemente el rostro y preguntó:

—¿Impactado? ¿No hablar conmigo te había impactado?

—Por supuesto…

Ya era suficiente para él ser ignorado por Gekkou, y quedado impactado de ver que Kurumi se empeñara tanto en hacerlo de la misma manera.

—Entonces… ¿Seguiremos como estábamos?

Ella levantó la mirada y se le quedó mirando fijamente, entonces Takeshi sonrió.

—Está bien…

Inmediatamente después de eso, Kurumi se separó de la barandilla y se aproximó a Takeshi.

—¿¡Eh!? espe….

Ella sujetó la mano de Takeshi muy fuertemente.

—¿No quieres?

—Bueno…

Takeshi se quedó un poco confundido sobre a qué se referia ella, entonces Kurumi aclaró:

—Me refiero tomarnos de la mano. No cuando estemos solos, si no, cuando estemos en la escuela ¿sí?

Kurumi alzó la mirada con los ojos húmedos y Takeshi frunció el ceño y susurró lentamente:

—Está bien…

Con eso, la farsa de pretender ser novios se prologaba. Pero era mucho mejor que ser ignorado por Kurumi. Aunque se sentía en un callejón sin salida, no le quedaba de otra y simplemente volvió al pasillo tomado de la mano con Kurumi. Si eso ayudaba a que Kurumi se sintiera mejor, entonces estaba bien.

En respuesta al medio rendido Takeshi, Kurumi dejó de poner esa cara de tragedia que tenía. Sin embargo, ella pensaba que Mui lo había instado a que la siguiera para intentar hablar con ella.

Cuando se metió al baño de chicas para huir de él, los escuchó hablar en el pasillo. En ese momento, apenas alcanzó a oír que mencionaron su nombre.

«¿Habrá hecho las paces conmigo porque ella se lo pidió?», Se preguntó Kurumi.

«Si ella no se lo hubiera pedido ¿me habría dejado sola por más tiempo? »

Todo eso se resumía en una pregunta muy triste que ella quiso hacerle:

—Takeshi, ¿hay alguien que a ti te guste?

Pero, Takeshi que caminaba tras de ella no parecía haber escuchado.

 

***

Mientras Takeshi tenía sus problemas durante el festival mágico y durante los exámenes, su familia vivía una vida suave y tranquila en casa.

—¿Qué haces? —Preguntó de pronto Gekkou.

Él regresaba de la escuela en ese momento, ya cuando abrió la puerta de la casa, se encontró a su madre parada al otro lado.

—Gekkou…

Su madre que levantó la mirada al verlo, sostenía en sus manos una caja de cartón mediana.

—Eso es para el correo ¿verdad? ¿Planeas enviárselo a Takeshi?

La cara de Gekkou preguntando eso mientras se quitaba los zapatos era de completo desagrado.  Consciente de ello, la madre se dio la vuelta. Gekkou miró dentro de la caja y sacó un suéter para Takeshi que se encontraba colocado con mucho cuidado.

—¿A qué academia está yendo Takeshi ahora? —Preguntó Gekkou.

—Es la Academia Kousei… —Respondió su madre.

Ese era el nombre que se le había dado a La Academia de Magia Subaru, en los documentos. El personal administrativo que llegó de la academia, había colocado su magia en todos ellos para que no hubiera ningún tipo de inconsistencia. La familia de Takeshi había sido completamente convencida.

—Ah sí. Academia Kousei en la prefectura de Tochigi. Creo, que debería ir a entregar esto yo mismo…

—¿¡Eh!?

Su madre no pudo ocultar la sorpresa ante la declaración repentina. Entonces Gekkou sonrió y añadió:

—Creo que ya es hora de hacer las paces con Takeshi.

Cuando su madre escuchó a Gekkou decir que iría a la escuela y encima decir que haría las paces con Takeshi, se quedó completamente estupefacta y respondió:

—Él estará aquí en enero de todas formas Asique ¿Para qué vas a molestarte en ir hasta allá?

—Quiero ir a conocer esa academia. Hasta nuestra vecina Kurumi se transfirió allá, asique debe ser un buen lugar.

—…

Los ojos de su madre indicaban que no quería dejar que eso pasara, pero Gekkou sonrió, devolvió el suéter a la caja, cerró la tapa y dijo:

—No te preocupes, yo lo entregaré…

Su madre entonces, puso su mano sobre la caja en señal de oposición y dijo:

—Gekkou, sería mejor que dejaras esa idea. Debe darse el momento para que eso pase. No puedes forzarlo así por así. Mejor espera hasta que él vuelva. Llevaré eso al correo.

—Mmm… qué raro que me digas eso, mamá. ¿Acaso ocultas algo?

—No escondo nada. Solo me preocupo por ti. En lugar de estarte preocupando por Takeshi, deberías prestar más atención a tus exámenes.

Cuando su madre le mencionó los exámenes, Gekkou bajó las cejas y se encogió de hombros.

—He he… ya lo sé…

Gekkou subió las escaleras al segundo piso con una mirada de resignación.  Sin embargo, de espaldas su actitud lucia de otra forma. Arrastraba los pies al caminar. Su pierna le molestaba especialmente al subir escalones. Su madre nunca podría acostumbrarse a ver a su hijo en ese estado. Asique, apartó su mirada y abrió la caja de nuevo. Con una expresión de cansancio, sacó el suéter que había quedado todo apuñado y lo dobló y ordeno de nuevo dentro de la caja. Ella estaba realmente aliviada de que Takeshi se hubiera ido.

 Gekkou tenía un carácter bastante explosivo que contrataba totalmente con la serenidad de Takeshi como si fueran dos lados opuestos de una moneda. Ella trataba de convencerse a sí misma que eso era lo mejor. Sin embargo, cuando pensaba en Takeshi, a Nanase Youko le dolía su corazón, porque nada más había en su mente, un recuerdo borroso.  De pronto, una macha redonda de humedad cayó sobre el suéter nuevo para Takeshi que había dentro de la caja, pero ella selló caja con cinta como si no quisiera que nadie lo viera.


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Written By

orenohonyaku

Traductor japonés-español.