Era abril, temporada en que los pétalos de flor de cerezo revolotean por el aire. Una estación delicada, a la que comúnmente se hace referencia como la estación de las reuniones y las despedidas. Sin embargo, para Yashiro Tenma que estaba por comenzar su segundo año de preparatoria, no se habían producido eventos que fueran particularmente interesantes. A lo sumo, el único evento que experimentó fue un pequeño ritual llamado «cambio de clase» en el que fue transferido del aula del primer piso a una del segundo piso de su escuela.

El término «desganado» podía ser adecuado para describirlo a él, ya que comenzaba su nuevo semestre con muy poco ánimo.

—Hola, Yashiro-kun.

Cuando Tenma colocó su maletín sobre el pupitre que estaba en la fila junto a la ventana, (asignado según el número de listado) un chico lo llamó. Tenía unas proporciones corporales normales, y con el pelo hasta los hombros que terminaba en rizos, parecía estar a la moda.

—Buenos días, Souta.

Se trataba de Hayami Souta; compañero de clase de Tenma desde el primer año. La suave sonrisa en su rostro andrógino era refrescante, y cada vez que Tenma veía esa sonrisa, sentía como si los instintos de un hermano mayor le hicieran cosquillas en su interior.

—Me alegra haber coincidido contigo en este nuevo año —comentó Souta—. Realmente somos afortunados ¿no crees?

—¿Afortunados? Creo que tienes razón. En esta clase hay bastantes chicos que estuvieron en la misma clase con nosotros el año pasado.

Tenma estaba de acuerdo en el sentido de que no tendría que esforzarse mucho a la hora de hacer nuevos amigos, pero…

—Cielos, estás fingiendo hacerte el tonto otra vez… —Souta pinchó la cintura de Tenma—. No quería decirlo, pero te diste cuenta ¿no?

La actitud de Tenma, de no darse cuenta del asunto, era real. No entendía para nada lo que Souta intentaba dar a entender y preguntó:

—¿Qué es lo pasa?

—Eh…, ¿será que todavía no lo sabes? ¿No has visto todavía el listado de nombres de nuestra clase?

—Si, ya la vi, ¿qué pasa? ¿El listado anunciaba al ganador de la lotería o algo así?

Si el listado de nombres hubiera anexado un aviso que dijera: «La clase 2E recibirá un regalo especial en sobre dorado», entonces Tenma se habría alegrado, pero era una tontería esperar que una situación tan conveniente se desarrollara en una escuela privada y ordinaria como esa.

—Dios mío, eres…

La cara de Souta se contorsionó de sorpresa. Su expresión parecía la alguien que mira a un cavernícola que acaba de leer equivocadamente el nombre de alguien famoso.

—Pon atención a la atmosfera que emana de los chicos de esta clase.

—Aunque me digas que ponga atención, yo…

De primera mano, Tenma pensó que, a lo sumo, estaban intercambiando saludos casuales entre compañeros de semestre, pero cuando prestó la suficiente atención, se dio cuenta de lo equivocado que estaba.

—¡Siiiiii! —gritó con fuerza un compañero haciendo una pose triunfal.

—¡Gracias Dios mío! —gritó otro mirando al cielo con una expresión llena de alegría.

Incluso había un grupo de asquerosos que se abrazan cariñosamente diciendo cosas como: «Tenemos suerte, ¿eh?» «¡Sí, tenemos suerte!».

—Parece que el próximo año será un año brillante —dijo Tenma.

—Sí, así es —contestó Souta—. Y la razón de ello es… Oh, hablando del rey de roma.

Al instante, el ambiente entre los chicos que estaban enfrascados en la emoción, cambió de drásticamente. Todos, inmediatamente se alisaron sus flequillos rebeldes, se aplicaron bálsamo labial y algunos se revisaron las axilas en busca de mal olor. Luego, fijaron sus miradas en la misma dirección: es decir, la puerta del salón.

Desde cierto punto de vista, uno podía preguntarse por qué estaban así de agitados. Bueno, Tenma también se preguntó eso, y cuando volteó hacia la puerta con curiosidad…

—Aaah…

Sintiéndose desprevenido, Tenma dejó escapar inconscientemente un extraño suspiro y entrecerró los ojos.

Al mirar fijamente, por un momento, sintió como si estuviera mirando una luz brillante. De pronto, asomó una chica de una cabellera rubia casi blanca atada en una coleta a la altura de la nuca, que dispersaba la luz como si desprendiera polvo de hadas. Su cabello no estaba teñido; era rubio natural.

—Me alegro de que estemos juntas en la misma clase otra vez —dijo la chica.

Los ojos de la chica que reía con otras chicas a su alrededor, eran de un color azul turquesa, como el color de un océano tropical.

—¡¡Ooooh!!

—¡¡Ooooh!!

—¡¡Ooooh!!

Exclamaciones como el retumbar de la tierra resonaron en el salón.

La chica que acababa de llegar no era ni una Idol, ni una celebridad, sino tan sólo una compañera de clases común y corriente.

—Es una de las razones por las que esta clase 2E se considera “la ganadora” de todas. —dijo Souta con fascinación.

Incluso la voz de Souta diciendo eso le pareció fuera de lugar a Tenma.

Con unos ojos y una nariz bien definidos, no era difícil imaginar que la chica tenía sangre extranjera. Todo aquel que veía ese rostro que aún conservaba rasgos infantiles, quedaba encantado.

Desde el primer día en esa escuela, Tenma escuchaba rumores sobre una chica mitad rusa que estaba en otra clase, y según lo que recordaba, el nombre de la chica era…

—¡Oh, Hayami-kun!

Su mente sumergida en el mar de sus pensamientos, volvió de golpe a la realidad cuando escuchó a la popular chica que venía acercándose en su dirección mientras agitaba su mano. Sin embargo, ella no se dirigía a Tenma.

—Buenos días, Tsubaki-san —respondió Souta.

—Buenos días. Ahora que estamos en la misma clase este año, parece que nos será más fácil platicar sobre las actividades del consejo estudiantil ¿no crees?

—Tienes razón.

Parecía que los dos ya se conocían, así que hablaban de una forma muy natural. Bueno, a diferencia de Tenma, Souta era muy sociable, así que Tenma no se sorprendió de que conociera a la chica. De hecho, lo que sí tomó a Tenma por sorpresa en ese momento, fue el poderío ofensivo de la chica, que presenció de cerca en ese momento.

Tenía los párpados como una occidental. Su piel era tan blanca como la nieve, y sus suaves labios eran de un hermoso color rosa sin necesidad de usar labial. Tenía una figura delgada, pero había una excepción: su pecho, que era tan grande que hacía que Tenma dudara que el uniforme fuera de su talla.

—¿Eres amigo de Hayami-kun?

—¿Eh?

Mientras Tenma la observaba pensando en lo pequeño que era su rostro a pesar de su altura, su mirada se encontró con la de la chica, haciendo que Tenma se sintiera repentinamente nervioso.

—Hola, mucho gusto. Soy Tsubaki Reira.

A pesar de que la chica angelical le estaba regalando una suave sonrisa…

—E-Eh… hola, yo soy, Yashiro Tenma.

Tenma se presentó de forma rápida e inquieta, inclinando la cabeza con una media sonrisa.

Al ver a un chico que se presentaba casi como un pervertido, Souta no pudo evitar suspirar en voz alta.

—Encantada… Hm, eh, lo siento, parece que me llaman por allí, así que, si me disculpas…

Reira se inclinó cortésmente, se dio la vuelta. Algo que hizo que su cola de caballo formara una reverencia muy bonita.

—…

Fue un momento fugaz. Aunque sólo intercambiaron unas pocas palabras, para Tenma fue un momento de felicidad celestial. Mientras seguía mirando a la diosa que se alejaba de él…

—Vaya, esto es realmente sorprendente —dijo Souta encogiéndose de hombros de manera burlona—.  No esperaba que alguien como tú que normalmente parece dar la impresión de “no me atraen las mujeres” se desenvolviera tan bien… Bueno, lo siento, lo siento. Lo dije porque no pareces interesado en nada romántico.

—Algo así es agotador después de todo —contestó Tenma.

—¿Tienes alergia al amor o algo así?

—Sí, había olvidado decírtelo.

Tenma entendía que el romance era la mejor parte de ser un estudiante de preparatoria, y no pretendía menospreciar a los que tenían una relación con alguien. Sin embargo, no podía imaginar una situación en la que él mismo se viera envuelto en algo relacionado con el romance. La prueba de esa afirmación eran los dieciséis años de vida de Tenma hasta el momento. Pues nadie se había interesado en una persona ordinaria como él, que tenía tanto una cara como una personalidad ordinaria. En cierto modo, era alguien que estaba en el bando de los solterones.

Pero, aunque Tenma era ese tipo de persona, el poder mágico de Reira era tan aterrador que era capaz de cautivarlo incluso a él.

—No esperaba que fueras amigo de un ser celestial como ella… —dijo Tenma—. Como siempre, tus habilidades sociales son sorprendentes, Souta.

—No, no. Sólo somos conocidos porque a menudo ayudamos en el consejo estudiantil.

Tratándose de Tenma, aunque ya fuera amigo de la chica, le sería imposible tener la confianza necesaria para poder mantener una conversación tan natural como lo hizo Souta.

—Haah…, así que ella era la razón por la que el ambiente de la clase estaba así.

Una vez más, Tenma miró alrededor del salón; Caras sonrientes y felices se formaban por todas partes como si estuvieran mirando un campo de flores. Parecía como si todos estuvieran consumiendo hierbas ilegales, pero con solo ver la belleza rusa que saltaba a la vista, era fácil de comprender que tuvieran esas expresiones.

—En este caso, esta clase tiene verdaderos motivos para ser llamada “la ganadora”.

—Fufufu…, hay algo aún más sorprendente, Yashiro-kun. Tsubaki-san es sólo una de las razones por las que esta clase se llama así.

—¿Una de las razones?

Por la forma en que Souta lo dijo, parecía que había otros factores que podían rivalizar con esa chica. Eso parecía difícil de creer teniendo en cuenta que las probabilidades de competir con esa belleza eran definitivamente bajas, aun así, no había ninguna señal de que Souta estuviera mintiendo.

—¡Oh… Rinka-chan, buenos días! —La refrescante voz de Reira llegó a los oídos de Tenma; parecía invitarle a mirar.

Y no sólo Tenma, sino las expresiones de emoción de todos los chicos se endurecieron instantáneamente al oír eso.

Sorprendentemente, la persona que ahora era el centro de atención no era Reira.

—Me alegro de que estemos en la misma clase este año —dijo Reira con mucha alegría.

—Tienes razón, yo también estoy feliz.

La persona que ahora era el centro de atención, respondió a Reira con una impresión casual, y cuando Tenma vio a esa persona…

—Aah…

Se quedó con la boca abierta involuntariamente.

Una chica, más alta que Reira, quizás mucho como para ser una chica, tenía una complexión delgada. Tenía un aura de presencia tan abrumadora que el título de «cuerpo de modelo» le quedaba perfectamente. Además, su larga melena, que le llegaba hasta la cintura, la hacía aún más atractiva. El pelo negro y libre de impurezas era muy adecuado para ser comparado con el plumaje de un cuervo y estaba cubierto de un brillo con un aspecto tan fino que casi se podía ver cada hebra.

—Ella es el otro motivo —aclaró Souta—. Se llama Sumeragi Rinka.

—No sabía que nuestra escuela tuviera una chica tan bonita como ella —respondió Tenma.

—Cielos, realmente te falta información sobre esto, Yashiro-kun. Para que sepas, esa chica tiene adeptos entre cierta clase de personas. Creo que es tan popular como Tsubaki-san.

—¿En serio…?

Una vez más, Tenma miró a Rinka.

Tenía una nariz respingada y unos ojos grandes con una mirada aguda. Su rostro digno, parecía maduro y por supuesto, no se podía negar que era una chica hermosa en toda regla, pero… Parecía tener un aura de frialdad. Talvez sólo era imaginación de Tenma, pero daba la impresión de ser la contraparte de Reira que era tan cálida como el sol.

—¿No parece algo aterradora? —comentó Tenma.

—Cielos —respondió Souta en voz baja—, se nota que no entiendes nada, Yashiro-kun. Por cierto…

A Tenma no le apetecía el contacto tan cercano con otro chico, pero como Souta hablaba en muy bajo, no pudo evitar tener que mirarse tan de cerca con él, pero en ese momento…

—¡Oye tú, el de ahí!

Como si hubiera caído un rayo, el salón entero retumbó disipando todo el bullicio. Tenma exclamó reflexivamente «¿¡Mande!?», pero por suerte, la voz no iba dirigida a él.

—Me he dado cuenta de que no dejas de mirarnos, ¿Se te ha perdido algo qué?

—Eh, ah, ehm…

Un compañero de clase al que no reconocía (con gafas, bajo de estatura y gordo) fue fulminado por unos ojos como los de un ave de presa. Su boca pareció temblar. Pues la chica alta que acababa de llegarm se acercó a él con pasos rápidos, luego dobló la cintura para elevar sus ojos a la misma altura del estudiante y levantó las cejas con fastidio.

—¿No me oiste? Te pregunté si se te perdió algo.  

—N-N-NO, nada. Sólo estaba mirando…

—¿Ah sí? No me digas… Entonces puedes mirar por la ventana… Tu mirada nos asquea.

—¡S-Siii!

Respondiendo como una gallina estrangulada, el estudiante dirigió inmediatamente su mirada hacia la ventana.

«V-Vaya, qué miedo…», pensó Tenma estremeciéndose.

Parecía que no había sido sólo su imaginación. Como toda una reina de hielo, la chica llevaba una fría armadura que no dejaba que nadie se acercara a ella.

A continuación, Rinka se alisó el flequillo como si acabara de terminar de hacer su labor y, tras ello, la otra chica de ojos azules y pelo rubio se acercó a ella sin ningún temor.

—Tranquila, Rinka-chan, no te enojes tanto. A partir de hoy, todos seremos compañeros en la misma clase ¿sabes?

A pesar de que le decían eso con amabilidad, los ojos de Rinka seguían mostrando una mirada afilada como un cuchillo.

—No, al contrario —respondió Rinka—. Creo que deberías estar un poco enfadada también, Reira.

—¿Ah sí?

—Sí.

Reira no parecía sorprendida, en su lugar, se comportaba como si nada. Tal vez, eso que acababa de ocurrir era algo común.

Al prestar atención, se notaba que no era sólo Reira, sino toda la clase que normalmente deberían haber estado horrorizados por la actitud de Rinka, por alguna razón…

—¡Hoy Rinka-sama fue realmente genial de nuevo…!

Mirando hacia los murmullos que hacían dudar a Tenma de lo que escuchaba, notó a un grupo de chicas con las mejillas sonrojadas juntando sus manos y entrelazando los dedos en una pose de oración. Por alguna razón, ese gesto que se solía utilizar en la iglesia estaba siendo dedicado a Rinka.

Por otro lado, un chico sentado cerca de Tenma, lloraba con los puños temblorosos. Apretaba los dientes con rabia, y sus pensamientos no expresados podían verse claramente: «Por qué no me regañó a mi…»

 Tenma tuvo un mal presentimiento y giró inmediatamente su cabeza hacia el estudiante que Rinka acababa de regañar. «Haah, haaah, haah~», la respiración del tipo era áspera, y sus gafas parecían humedecidas.

—Oye, Souta… —llamó Tenma—. Hace un rato me dijiste que esa chica tiene seguidores de cierto tipo de personas, ¿verdad?

—¿Al fin te diste cuenta?

Viendo ese tipo de situación, era imposible que Tenma no lo entendiera. En resumen:

Sumeragi Rinka daba miedo. Pero, eso era algo bueno para algunos.

—Incluso en un mundo tan pequeño como el de esta escuela, ellas dos son una pequeña prueba de que no sólo hay que admirar a una chica gentil. Se podría decir que esto es lo que se llama “recibir Palos y Zanahorias”.

Era una analogía extraña, pero como estaban pasando tantas cosas, para ser sincero Tenma no creía poder seguir el desarrollo de esa situación; Sin embargo…

—Si soy yo, entonces me conformaría con aceptar las zanahorias…

Una cosa es segura, eso es lo que él cree.

Las dos chicas parecían estar en lo más alto de la pirámide social de la escuela. Tsubaki Reira era una gran flor cuya sola presencia atraía a muchas mariposas. Era hermosa y encantadora, y su entorno estaba siempre lleno de alegrías. Sus notas eran siempre las mejores de la clase, y su personalidad dispuesta a asumir las tareas molestas que la gente suele evitar, le habían hecho causar una muy buena impresión a los profesores. Actualmente, se le consideraba la candidata más fuerte para convertirse en la próxima presidenta del Consejo Estudiantil.

Rinka Sumeragi también era el tipo de persona que era el centro de atención, pero su impresión era completamente diferente a la de Reira.

A diferencia de Reira, que se relaciona con personas de buen comportamiento, Rinka solía estar rodeada de rostros rockeros y punks. O peor aún, tenían la impresión de ser delincuentes. Sorprendentemente, ella y sus amigos formaron una banda en el club de música, donde se convirtió en vocalista y guitarrista. Se decía que tenía muchos fans que estaban locos.

Las dos eran completamente opuestas y no parecían tener nada en común, excepto la belleza que irradiaban, pero, sorprendentemente, se conocían desde hacía 10 años cuando apenas eran unas niñas.

Sin embargo, parecía que ese hecho era difícil de creer cuando Tenma veía la escena en la que Reira gritaba «Rinka-chan~» con una sonrisa feliz, y Rinka respondía despectivamente: «Siempre eres tan enérgica, Reira».

Claramente, una persona como Tenma que no estaba en condiciones de asociarse con un grupo de clase tan alta, profundizó su amistad con el grupo de clase media, construyó una comunidad, y vivió una vida escolar pacífica y cálida como siempre. Hasta que llegó ese día…

△△△

—¿Hmm?

Era hora del recreo después de la finalización de la tercera clase.

Al volver a su salón después de asistir a clases sobre la sociedad moderna, Tenma, que se esforzaba por no bostezar, miró un libro de bolsillo que estaba sobre su escritorio.

—Alguien debe haber olvidado esto aquí.

Según recordaba, la asignatura que se había impartido en ese salón anteriormente era ética. Alguna persona que tomó esa clase y que hacía unos minutos estaba sentada en la silla de Tenma, debió ser la que dejó el libro. Sin embargo, no tenía idea de nadie a su alrededor que pareciera ser el dueño del libro.

—Si tan solo hubiera un nombre escrito aquí, podría devolverlo inmediatamente…

Pensando que sería raro que un libro como ese tuviera un nombre escrito, Tenma quitó la tapa de tela del libro y revisó la cubierta. Lo que aparecía eran las letras en negrita que decían «El Principe*», así como unos rostros occidentales que parecían estar dibujados en acuarela. Tenma entonces pasó las páginas del libro —que por el título parecía aburrido—, mientras en su mente se preguntaba «¿quién es ese tal Maquiavelo que es dueño de este libro?»

<<Nota del traductor Orenohonyaku: El libro en cuestión es “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo. Por su parte, el maquiavelismo es una doctrina política que asume que todo lo que se hace por el bien del gobierno y del estado, sea lo que sea, es legal y bueno hacerlo sin importar ninguna ética o moral>>

—¿……?

Tenma sintió algo andaba mal: El libro tenía tantos diálogos entre paréntesis que no parecía un libro sobre filosofía política.

Tenma sabía que no era bueno escudriñar las pertenencias de otras personas sin permiso, pero su curiosidad fue más fuerte. De repente, descubrió que sus manos se detenían en ciertos puntos y leía las letras escritas.

[¡Somos amigas, pero… no puedo evitarlo! ¡Estoy enamorada de ti!]

Tal y como supuso, ese libro era en realidad una novela, y la historia trataba de una relación romántica. Por supuesto, leer novelas puede ser una buena forma de pasar el tiempo, así que no hay nada extraño en ello. Lo único extraño era, ¿por qué le cambió la portada? Después de todo, no es como si tratara de ocultar porno o algo así. Pensando en ello, Tenma volvió a leer los diálogos.

[Pero…, somos chicas ¡eso es raro, sabes!]

[¿Por qué? ¿Acaso importa el género cuando te enamoras de alguien?]

Inmediatamente, Tenma empezó a sospechar, y comenzó a frotarse los ojos como un gato. Ese era un mundo desconocido para él. Tan solo había oído hablar al respecto. Concretamente, sabía que era un género que tomaba el nombre de cierta flor en japonés; Un género que cuenta las relaciones amorosas entre mujeres.

—Maldita sea, ¿quién dejó este libro aquí?

Su voz inquieta fue ahogada por la conmoción y el bullicio de sus compañeros en hora de receso.

Tenma pensó que, si esperaba, el dueño del libro seguramente aparecería para recogerlo pronto, pero por alguna razón no quería retener el libro por mucho tiempo. Bueno, al menos la portada el libro era la de «El Príncipe», así que de momento eso era un alivio.

Cuando lo hojeó antes, vio que se trataba de una novela sobre dos amigas que se adentran en un camino prohibido. Entonces, ¿cuál era el verdadero título del libro? Eso llenaba de curiosidad a Temna y cuando intentó comprobarlo…

—¿Qué estás haciendo, Yashiro-kun?

—¿¡Eh!?

Al escuchar su nombre, Tenma jadeó inmediatamente.

—¿Hmm? ¿Por qué reaccionas así?

Tenma estaba acurrucado en el suelo como un feto, y cuando levantó la vista, vio a Souta mostrando una expresión de curiosidad.

—¿Escondes algo?

—No, no estoy ocultando nada.

Escondiendo el libro rápidamente dentro de la chaqueta de su uniforme, Tenma se levantó. Su actitud implicaba claramente que estaba haciendo algo sospechoso, pero Souta no indagó más en el tema. De hecho, Tenma sólo tenía que explicar que alguien había olvidado un libro en su pupitre, pero en ese momento no se le ocurrió.

—Fuuu…, Oye, Souta, la asignatura que elegiste antes era de ética, ¿no?

—Sí. Porque de esa forma no me tengo que cambiar de salón, tan sólo hay que cambiar de asiento.

—¿Y sabes quién usa mi asiento durante esa clase?

—¿Tu asiento? Hm…, oh, si no me equivoco es… — Souta señaló en cierta dirección usando un gesto de la barbilla.

En la dirección que señaló, justo al frente del salón, había una chica que estaba borrando la pizarra. Su brillante pelo negro se balanceaba, y su aura de fuerte presencia, era inconfundible incluso estando de espaldas…

—¿Sumeragi Rinka…?

—Si no me equivoco ella es quien se sienta en tu lugar durante esa clase. Oh, si necesitas algo, podemos ir a preguntarle directamente a ella…

—¡No es necesario! No la llames, ¡no es gran cosa de todos modos!

Souta estaba a punto de llamar a Rinka, pero Tenma lo detuvo inmediatamente. Después de todo, Tenma había oído rumores sobre que Sumeragi Rinka odiaba a los hombres.

Cuando acababa de entrar en la escuela, antes de que su frío carácter se hiciera famoso, un sinfín de chicos se sintieron atraídos por Rinka. Muchos de ellos le confesaron sus sentimientos y la invitaron a salir, todos fueron rechazados sin excepción, hasta el punto de dejarlos traumatizados por las palabras «Odio a los hombres». Por ello, se le otorgó el título de Reina francotiradora de la era Reiwa.

Tenma, que ni siquiera estaba familiarizado con una chica así, comenzó a imaginarse la escena de lo que ocurriría si le fuera a preguntar por el libro.

«¿Este libro es tuyo?»

«¿Ah? Es imposible que yo lea algo así, ¿pretendes burlarte de mí?»

Tenma, se imaginó siendo agarrado del pecho por la chica, mientras él se disculpaba y lloriqueaba.

De hecho, se podría decir que era como si estuviera prediciendo el futuro. Era una chica fría y elegante, una chica que parecía leer más bien, libros sobre estudios de la realeza. Era imposible que alguien como ella tuviera la afición de leer libros que olieran a subcultura.

—Pero si ella se sienta aquí, entonces ¿quién dejó esto…? —murmuraba Tenma.

—¿Qué cosa? —preguntó Souta—. Parece que estás muy pensativo, ¿estás bien?

—No te preocupes, estoy bien. Gracias por preocuparte.

Claramente, no había nada más que indagar, así que decidió esperar hasta que el dueño del libro apareciera por sí mismo.

«No sé quién sea le dueño de este libro, pero ¡date prisa en recuperarlo! ¡Dios, es una molestia!».

En las próximas horas, Tenma, se daría cuenta de que fue un ingenuo…

△△△

Cuando finalmente acabaron las clases, llegó el momento que para Tenma era el más feliz del día. La hora de irse a casa. El no pertenecía a ningún club, por lo que comenzó a preparar sus cosas para marcharse. Peero justo en ese momento, sucedió algo inusual.

Crack, crack, crack, crack~ hubo un fuerte ruido.

En un principio, el salón estaba lleno del sonido de los estudiantes charlando, pero cuando se escuchó ese ruido, todos se sorprendieron de repente. También lo hizo Tenma, y cuando dirigió su mirada hacia la fuente del ruido, se sorprendió al ver…

—Jaa…, Jah, Jah…, fuuuh~~

Rinka jadeaba como si estuviera a punto de hiperventilarse mientras metía la mano en su bolso y arrojaba su contenido sobre la mesa.

Lo que había esparcido sobre su escritorio eran sus cuadernos, libros, un reproductor de música enrollado con los auriculares, un espejo plegable, un peine, una caja de maquillaje, un celular y una cartera de marca. Mientras que, en el suelo, estaba tirado un desodorante en spray y un lápiz labial. Era tal el desorden, que incluso podía calificarse como catástrofe.

Pero, lo que era más llamativo que todo esto era…

—¿Dónde está…?

Rinka murmuraba con voz débil y desesperada. Le temblaban los labios, tenía la cara pálida y rebuscaba frenéticamente en su bolso que ya no contenía nada. La impresión de pánico que aparecía en ella distaba mucho de su habitual impresión de belleza y frialdad. Todos se sorprendieron de que estuviera así, pero Rinka no tuvo tiempo de prestar atención a las miradas de los que la rodeaban.

 Cuando terminó de revisar su bolso, se puso a rebuscar en el cajón de su escritorio con su pelo desordenado.

Debido a que su aspecto parecía muy antipático, nadie intentó hablar con ella para saber qué pasaba.

—¿Qué haces, Rinka-chan? —Finalmente, la que llegó a romper el silencio fue su mejor amiga, Reira.

Al oír la voz de Reira acercándose a ella con preocupación, Rinka se estremeció como si la hubieran rociado con agua fría.

—R-Reira…

—¿Se te perdió algo? Tu cartera… Creo que no. Si no te importa, puedo ayudarte a buscar.

—N-N-N-No, ¿De qué demonios estás hablando? No he perdido nada, tampoco se me ha caído nada, estoy normal y bien, así que no te preocupes por nada y déjame en paz.

—¿En serio?

Justo en ese momento, la sonrisa en el rostro de Reira se desvaneció, y sus ojos azules se llenaron de dudas. Aunque Rinka lo negaba rotundamente, no tenía ningún sentido ya que su comportamiento actual era el que mostraría alguien que estuviera en estado de pánico por perder algo importante. Mientras todos en la clase estaban llenos de interrogantes, sólo una persona, Tenma, tenía emociones diferentes.

«Oh, no…», bajando la cabeza, Tenma se cubrió la cara con sus manos sudorosas.

En otras palabras, ahora mismo, se acababa de dar cuenta de lo que estaba pasando. Lo que Rinka buscaba con los ojos inyectados en sangre, era el libro de bolsillo que en ese momento estaba sobre el escritorio de Tenma.

Eso podría generar el desarrollo de una situación altamente problemática.

«¿Y ahora qué hago?»

Se sentía como estar frente a un interruptor de una bomba de tiempo que debería ser inofensivo si nadie lo pulsa, pero que se había activado por sí mismo. Para un aficionado, obviamente era difícil desactivar la bomba.

Por otro lado, al no encontrar lo que buscaba, Rinka se recostó en su silla con una cara que parecía haber visto el fin del mundo. En ese caso, no sería extraño que, en ese estado, su alma abandonara su cuerpo.

«Date cuenta rápido, ¿Cuál fue el último lugar donde pusiste tu libro?», enviando telepáticamente sus deseos, Tenma esperó a que la chica diera el paso. «Vamos, date prisa. Ven y pregúntame…»

Temna esperaba que ella llegara y preguntara: «Oye, ¿has encontrado algo en tu escritorio después de la calse de ética?» Y con eso, responder con una expresión que no sabe nada de nada: «¿Hmm? Oh, tienes razón, creo que había algo mi escritorio. ¿Será que esto es tuyo Sumeragi-san?».

«¡Vamos, piensa un poco!».

Mientras Tenma pensaba eso durante unos segundos, Rinka se levantó de repente de su asiento como si se hubiera dado cuenta de algo. Pero, justo cuando Tenma pensó que su deseo se había hecho realidad, Rinka en cambio corrió hacia el pasillo a toda velocidad.

Tal vez, Rinka pensó que alguien había encontrado su libro y fue a comprobar si lo habían entregado en la sala de profesores. Pero incluso si ese fuera el caso, ¿eso no le metería en problemas?

Tenma lo analizó con calma, pero bueno, era imposible que Rinka pensara en eso.

—¿Qué le habrá pasado…?

Con una expresión melancólica, Reira ordenó las cosas dispersas de Rinka.

Viendo la amabilidad de Reira, Tenma se acordó de lo que Souta dijo de las zanahorias y palos. Y de nuevo pensó que las zanahorias, eran mil veces la mejor elección…

△△△

—No sé por qué hago esto… —murmuraba Tenma.

Sus palabras no se dirigían a nadie, así que se perdieron en el silencio de la atmosfera.  Eran cerca de las seis de la tarde, y el cielo más allá de la ventana era ya de un color púrpura rojizo.

El salón al anochecer estaba libre del bullicio de los alumnos, creando un ambiente algo nostálgico, pero Tenma no quería disfrutar de ese ambiente.

—¿Hay alguien…?

No había ni el más mínimo indicio de que hubiera alguien cerca. Cuando Tenma se aseguró de eso, se tranquilizó y se acercó a un pupitre de un salto.

—Rayos, me has dado muchos problemas…

En sus manos, sostenía el libro de bolsillo, y a pesar de su pequeño tamaño, era bastante pesado.

De hecho, Tenma pensó que hubiera sido mejor devolver el libro en persona, pero como lo había tenido mucho tiempo, era inevitable que le preguntaran por qué no lo había devuelto antes. No quería enfrentar una mirada tan aguda como el filo de una espada mientras lo cuestionan sobre si vio el contenido del libro… Si eso ocurría, Tenma no confiaba en su capacidad de mentir.  Por lo tanto, descartó la idea de devolver el libro e ideó un plan alternativo.

Él se preguntaba por qué una chica tan linda como Rinka iba a leer una novela de Yuri.  Sería una mentira decir que no sentía curiosidad al respecto, pero como se dice que la curiosidad puede matar, pues no valía la pena.

Por lo tanto,  lo mejor que podía hacer era acabar con eso de una vez por todas y volver a su vida normal, como un civil ordinario, y por supuesto no involucrarse con las chicas de clase alta como Rinka.

Con eso en mente, se agachó y colocó el libro sobre el escritorio de Rinka. En ese momento…

—¿Hmm?

Algo blanco se deslizó de entre las páginas del libro.

Tenma lo recogió inmediatamente pensando que podría ser un marcapáginas metido en el libro, pero al parecer, se equivocó.

Era un papel con agujeros de encuadernación, una hoja suelta y doblada en un tamaño pequeño.

—????????????

Sin embargo, el cerebro de Tenma se congeló de repente en el trozo de papel que no era extraño para un estudiante de preparatoria. Su mente se detuvo porque lo que vio tenía una carga que superaba la capacidad de cálculo de su cerebro para poder procesarlo.

La razón de eso, era lo que se encontraba escrito en aquel trozo de papel…

No es que Tenma quisiera ver eso a propósito, sino porque el pliegue del papel se abrió accidentalmente al caer, así que cuando lo recogió lo vio de forma natural. El título del trozo de papel decía:

«Diario de mi amor a Tsubaki Reira Parte 392».

Mes X Fecha Y Por la mañana:

Hoy Reira tenía un aroma diferente al de siempre. Alegremente me dijo que había cambiado su champú. Pero yo me había dado cuenta mucho antes de que me lo dijera.  Al fin y al cabo, respiro con la intención de no perderme ni una sola molécula de ella cuando conversamos.

—….

Mes X Fecha Y

De nuevo rechacé una invitación a comer juntos a Reira. Me pregunto, ¿cuántas veces he rechazado una invitación suya?  ¡Aaaah, soy una tonta, ¡tonta! Siempre le doy una mala impresión~ (Si esto fuera un juego, me encantaría) reiniciar……) Sin embargo, Reira no parecía ofendida en absoluto y en su lugar dijo: “quizás la próxima vez» Es taaan linda me encantaría comérmela a besos…

—…….

Mes X Fecha Y

Reira me regaló un aceite aromático con aroma a lavanda. Dijo que era su favorito y que suele usarlo cuando se baña así que podíamos coincidir.  Eh, esto ya es como si estuviéramos casadas ¿no? Es prácticamente un acto sexual. Seguramente le gusto. De lo contrario solo puedo pensar que está tratando de seducirme ¿no? ¡Espero que sea así!

—…………..

Hm, bueno, supongo que no (debería calmarme). Después de todo, ella es amable con todos. Yo más que nadie lo sé. Es una chica inocente que no quiere hacer daño a nadie, una chica que siembra amor sin discriminación. A veces, el diablo se manifiesta en mí cuando quiero hacerla mía. Odio mi superficialidad. De ser posible, quisiera abrazarla ahora mismo y besar su cuello apasionadamente para dará a entender que es mía y de nadie más…

—¿¡Aaaaah!?

En ese momento, los sentidos de Tenma finalmente volvieron.

Las cartas escritas estaban redactadas con un estilo de escritura raro, y antes de que Tenma pudiera pensar, leyó por reflejo.

—Esto es…

Un sudor frío que nunca había experimentado recorrió todo su cuerpo.

—¿Reira…? ¿Besarla…? ¿Mía…?

No estaba seguro si era un poema, un diario, o quizás una mezcla de ambos. Estaba escrito sin pausas entre las palabras, y la escritura continuaba, pero Tenma no quería seguir leyendo. Después de todo, no tenía la naturaleza masoquista de intentar acercarse al abismo.

—……

Sin pensar nada, volvió a doblar la hoja de papel con una velocidad increíble, luego la metió de nuevo en el libro y lo arrojó directamente sobre el escritorio de Rinka. Después de eso, salió inmediatamente del salón y corrió por el pasillo desierto.

El sonido de sus pasos resonaba con fuerza, pero no redujo la velocidad ni miró hacia atrás. Corrió a toda velocidad, como si lo persiguiera un shinigami con una guadaña.

A partir de ahí, ni siquiera recordaba cómo llegó a casa. De repente, Tenma se encontró acurrucado bajo la manta enviando la orden «¡Borra mi memoria!» al hipocampo de su cerebro una y otra vez. Sin embargo, lo que acababa de vivir era tan impactante que estaba claramente grabado en su mente a fuego de tal forma que ni siquiera el mejor cirujano sería capaz de estirparlo de su memoria.

Lo mejor que podía hacer en ese caso era decidir llevarse a la tumba lo que acababa de descubrir. Nunca esperó que a la edad de 16 años tuviera la oportunidad de utilizar un lenguaje tan peligroso. Y con todo eso que sucedió, la noche pasó…


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Written By

orenohonyaku

Traductor japonés-español.