La Razón por la Cual un Desempleado como yo, se Convirtió en Un Instructor de Magia a Tiempo Parcial.

Una cierta mañana ocurrió cierto incidente…

—¿Cómo lo digo…? He estado pensándolo firmemente y, siento que perderé contra mí mismo si decido trabajar.

El hombre llamado Glenn, hizo esta declaración con mucho orgullo. Su expresión podía compararse a la de un santo que había alcanzado la iluminación después de haber viajado por el mundo. Sin embargo, contrariamente a su expresión, se inclinaba hacia adelante sobre el escritorio que tenía frente a él y apoyaba perezosamente su barbilla sobre la palma de su mano. Aunque se aseguraba de mantener el contacto visual con la muchacha que estaba sentada frente a él.

—Aunque, si soy sincero, la única razón por la que sigo vivo es gracias a ti. Así que, tengo suerte de tenerte de mi lado.

La dama que estaba sentada al otro lado de Glenn cruzó las piernas con mucha gracia, y bebiendo su té con indiferencia contestó:

—Huh… ¿En serio? Entonces mejor muérete, bueno para nada.

Los labios de la chica luego de decir esas palabras, se curvaron en una refinada sonrisa.

—¡A ja ja! ¡Eres muy precipitada, Célica! Ah… ¿Podrias hacer que me traigan un poco más?

A pesar de los duros comentarios de ella, Glenn continuó riendo con indiferencia mientras colocaba su plato de sopa vacío en la mesa y lo empujaba hacia aquella joven a la que llamó, Célica.

—Eres demasiado despreocupado. —Comentó Célica.

Su expresión pareció distanciarse un momento, pero luego volvió a su habitual sonrisa y agregó:

—Por lo general, un parásito como tú, debería ser un poco más… condescendiente.

Sin embargo, Glenn comentó:

—Ah, sabes, quería decirte algo: El desayuno de esta mañana estuvo demasiado salado para mi gusto. Que la comidas tenga un sabor más ligero para la próxima.

—Ah, lo que me faltaba… Encima te pones exigente. —Contestó Célica reteniendo de nuevo su sonrisa serena.

—”Bueno – como sea – ´Estalla´”

Inadvertidamente, Célica usó su respuesta como parte de un encantamiento de tres partes.

La habitación de pronto se vio envuelta por un ruido ensordecedor, y los alrededores se cubrieron con una explosión de color rojo carmesí. El fenómeno que resultó del hechizo de Célica, mandó a volar a Glenn y destruyó rápidamente la mayor parte del lujoso comedor donde se encontraban, el cual acababa de ser arreglado con costosos cubiertos hace apenas unos momentos.

—¡I-Idiota! ¿¡A caso querías matarme!? —Exclamó Glenn, quejándose mientras tosía con el cuerpo cubierto de hollín negro de la explosión.

—¿Matarte? Te equivocas. Solo intento hacer un servicio a la comunidad deshaciéndome de la basura. ¿Entiendes lo que digo, pequeño Glenn?

—¡No uses ese tono maternal para decirme cosas tan crueles! Al menos trátame como a un ser humano.

Tras escuchar las continuas quejas de Glenn, Célica no hizo más que agachar los hombros y suspirar pesadamente.

A diferencia de un despojo de la sociedad él, Célica, sólo podía ser descrita como una belleza fresca y compleja.

Por su aspecto, se diría que tenía unos veinte años. Su glamoroso cabello del color trigo, le hacía parecer como si el atardecer brillara constantemente sobre ella, y sus ojos tenían un color rojo carmesí profundo como el de la sangre. Si cualquiera la mirase de cerca, sólo su hermosa apariencia le haría temblar. Su andar era tan elegante, que parecía como si levitara levemente sobre la superficie del suelo. Todo lo anterior combinado con su extrañamente coqueta personalidad, le daban un aura completamente mística. Sus pequeñas manos y pies, y sus delgadas extremidades ayudaban a notar que su cuerpo estaba finamente esculpido. En pocas palabras, su cuerpo era perfecto incluso desde la perspectiva de cualquier mujer escéptica. Llevaba un vestido negro formal, que al mismo tiempo que exudaba un aura elegante, revelaba bastante de su pecho y tenía una medida de cintura que le quedaba justa, como para enfatizar aún más sus curvas.

A pesar de su impresionante y encantadora apariencia, ella misma como persona, también contaba con la presencia, los modales y el comportamiento que eran requeridos para mantener tal imagen. Por eso, la dama llamada Célica, parecía una persona fuera de este mundo. Su conducta elegante y concentrada, era la de una noble. Con todo eso, era más que obvio que la dueña de la mansión en la que estaban en ese momento (la cual era tan grande como una montaña pequeña) era Célica. Glenn era simplemente un arrimado allí. Para cualquiera, las diferencias de estatus social entre ambos, eran muy claras a simple vista.

—Puede que tengas razón, Pero escucha, Glen… ¿No crees que ya es hora de que vayas buscando un trabajo?

 Mientras hablaba, los ojos carmesí de Célica se posaron sobre Glenn que estaba sentado sobre el suelo y a punto de levnantarse. Pero de pronto se quedó quieto mientras la escuchaba.

—Ya ha pasado un año desde que dejaste tu último trabajo. Pasas todos y cada uno de los días descansando en esta mansión, no haces nada más que comer y dormir, una y otra vez; vives una vida sin sentido. Sin hacer nada de importancia. ¿No crees que estás perdiendo tiempo muy valioso?

Cuando terminó de escuchar tales declaraciones por parte de Célica sobre si mismo, Glenn valientemente sacó el pecho y respondió solemnemente:

—No hay problema. Me gusta mi actual condición. Quiero decir, comparado con mi antiguo yo, que moría lentamente en la sociedad como si fuese el engranaje de una máquina, mi actual yo, se encuentra más tranquilo.

 —¿Por qué te comparas de esa manera? No eres más que un recluido y bueno para nada. Mejor muérete de una vez, hazme ese favor… —Contestó Célica.

Ella estaba sorprendida de ver a Glenn, levantando su pulgar con una sonrisa tranquila, y entonces agregó:

—¿Ni siquiera sientes un poco de lastima por mí, que he tenido que lidiar contigo todos estos años?

—Vamos, ¿Acaso nuestra relación se ha enfriado? —Contestó, Glenn.

—“Regresa a la providencia, los cinco elementos. Corta el lazo entre imagen y verdad…”

—¡Oye! ¿Estas recitando el encantamiento para “Extintion Ray“? ¡E-espera, espera! ¡No uses eso! Me harás trizas. ¡Bastaaaa!

Glenn se alejó lo más que pudo de Célica, y gritó de miedo mientras se arrinconaba en una esquina.

Célica observó la lamentable y desvergonzada apariencia de Glenn, y rápidamente canceló su hechizo. Estaba convencida de que sería grosero e insensato ocuparse personalmente de estos asuntos.

—Bueno, con eso bastará. Usar magia para encargase de alguien como tú, sería una herejía. Sería lo mismo que utilizar una espada sagrada, para aplastar una cucaracha.

—Oye, eso es muy cruel, ¿No crees? Discúlpate con las cucarachas.

—¿¡Eso es lo que te preocupa!? ¿Tienes siquiera una pizca de autoconciencia? Eres de lo peor…

Cansada de discutir, Célica bajó la cabeza y continuó:

—Como sea, en resumen, creo que es hora de que consideres tu futuro. No puedes quedarte así y perder el tiempo. ¿Entiendes eso?

Glenn no pudo seguir divagando, pues se dio cuenta que Célica realmente se preocupaba por él. Asique contestó:

—Bueno, aunque siguiera tu concejo en este momento… ¿Dónde voy a encontrar un trabajo?

La mirada sesgada de Glenn lo hizo parecer como si estuviera hablando de manera infantil.

—Sabía que dirías eso, así que he preparado un trabajo que hasta tú podrías hacer. —Contestó, Célica.

—¿Un trabajo para mí?

—Así es. Resulta que hay un puesto vacante como instructor en la Academia Imperial de Magia Alzano.

—¿En la Academia de Magia? —Preguntó Glenn frunciendo el ceño con perplejidad.

—El profesor que había antes, tuvo que renunciar por razones personales, y hasta ahora, no hemos buscado a un remplazo. Por eso, quiero que ocupes el puesto temporalmente como profesor substituto.

—Espera, ¿Por qué quieres que yo haga eso? ¿Acaso la academia no tiene suficientes maestros con tiempo libre? ¿Por qué no le pides a alguno de ellos que se haga cargo?

—Ah, no me preguntes eso. Nuestros profesores están muy ocupados en estos momentos. Estan preparándose para la Asamblea de Academias de Magia del Imperio que se va a llevar a cabo en la capital. Es una verdadera lástima, pero actualmente no tenemos los recursos para atender los estudiantes como es debido.

—Aah, por cierto, ya va siendo la hora…

—Básicamente, tendrás que hacer la labor de maestro sustituto durante un mes. Tu sueldo  será el mismo que el de un instructor oficial. Además, depende de cómo te desempeñes en el trabajo, la academia podría considerar contratarte como instructor oficial. Las condiciones no son malas en absoluto. Entonces, ¿Qué dices?

Sin duda que la oferta era muy buena. Pero aun así, Glenn parecía preocupado.

—Huh…. —Mantuvo una mirada indiferente, respiró hondo y miró por la ventana.

—Es imposible… —Murmuró Glenn mientras observaba la lejanía.

El cielo matutino, tenía un color azul muy brillante y claro. Y desde allí, podía observar un enorme castillo traslucido, muy antiguo, lleno de edificios con techos puntiagudos el cual se encontraba flotando en lo alto del cielo lejano. El nombre dado a aquella imponente y antigua arquitectura era: “El castillo Celestial de Melgalius”.

Dicho castillo fantasmagórico, se había convertido en un símbolo de la ciudad en donde estaba la cual se llamaba Fejiti, y por lo tanto nadie tenía permitido acercarse o tocarlo. Nadie sabía por qué estaba flotando en el cielo, ni desde cuando se encontraba allí. Pero lo que si estaba claro, es que ese lugar era todo un enigma.

—¿Imposible? ¿A qué te refieres con eso, Glenn? —Preguntó, Célica.

—Tú ya deberías saberlo. No soy alguien  que pueda enseñar a otros…

Mientras decía eso, aún estando de espaldas, Glenn lucía como alguien melancólico.

—Por supuesto que no puedes. Después de todo, ni siquiera tienes una licencia para enseñar. —Contestó Célica.

—No seas así. Estoy tratando de tomar una decisión difícil, y tú me das con la realidad en toda la cara.

Glenn se mostró descontento ante la burla de Célica, pero ella contestó:

—Bueno, no te preocupes por algo como eso. Con mi estatus y autoridad en la academia, puedo mover algunas influencias para que puedas hacerlo. Además, si veo que das resultados, no será difícil para mí conseguirte una licencia.

—¡Espe, Oye! ¿¡Vas a abusar de tu autoridad!?

—Con las habilidades que tienes, no tendrás ningún problema en dar una clase de magia. Después de todo, has hiciste algunas contribuciones importantes a la comunidad mágica hace tiempo. Entonces, ¿qué te parece? ¿Te gustaría intentarlo?

—No lo sé… Ah, lo tengo. Me siento un poco incómodo con esto, ¿Qué tal si digo que no? ♪

Glenn puso su dedo índice en sus labios e inclinó la cabeza hacia un lado. Como si fuese un lindo gesto por parte de una chica colegiala.

—Esos gestos que estás haciéndome son molestos. ¿Así que rechaza mi propuesta? Siendo sincera, me gustaría que te murieras.

Las venas hinchadas ya eran visibles en la frente de Célica; y cualquiera podía ver que estaba al límite de su paciencia. Asique dijo:

—Por cierto, no tienes derecho a negarte. —Dije Célica con una sonrisa.

—¿Oh? ¿Y si aun así digo que no?

—Dime Glenn, ¿Te gusta que te caiga un rayo? ¿O prefieres que te quemen?  O ¿Qué tal si te congelo?

—Así que piensas recurrir a la violencia si no puedes convencerme ¿Eh? Ese no es el camino para resolver nada.

—¡Tienes razón, pero tú eres el menos indicado para sermonearme sobre eso!

Una enorme cantidad de poder mágico concentrado, se reunió en la palma de la mano de Célica.

—Tonta… Parece que todavía no entiendes lo aterrador que puedo llegar a ser…

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A pesar de todo, Glenn no parecía preocupado en lo más mínimo. En lugar de eso, mostró una desafiante sonrisa, se volvió hacia Célica y dijo:

—Si llego a sentirme “de cierta manera” puedo llegar a tratar con un mago, aunque sea de tu mismo nivel.

—¡Tch…!

Luego de escuchar lo que Glenn acababa de decir, Célica se mostró ligeramente nerviosa. Entonces Glenn continuó:

—Y Tus amenazas inútiles, sólo han servido para hacerme sentir “de esa forma”…

Sin embargo, luego de decir eso Glenn repentinamente pegó un salto tan alto que casi toca el techo, dio unas cuantas volteretas en el aire y aterrizó al suelo postrándose de rodillas a los pies de Célica y pegando la frente en el suelo dijo:

—¡Por favor, hazte cargo de mi manutención!

Ese había sido un impresionante un espléndido dogeza* aéreo.

<<Traductor Ore no Honyaku: el dogeza es una postura tipica de los japoneses. La cual consiste en ponerse de rodillas y topar la frente al suelo en señal de suplica o de arrepentimiento>>

—Y pensar que te tuve miedo por un momento… —Respondió Célica.

—¡Por favor, Célica-san! No quiero trabajar… ¡Aliméntame tú! ¡Incluso te lameré los zapatos si quieres!

—¿Cómo puedo decir esto…? ¿Acaso no tienes dignidad? —Preguntó Célica.

—¡No seas tonta! ¿A caso voy a comer dignidad? ¡Vamos! Responde a mi petición.

—Estas logrando lo contrario. Porque en lugar de eso, ahora sí quiero matarte de verdad. —Contestó Célica.

—…Fuu, voy a hacer que me mantengas. —Declaró Glenn.

—¡Mejor, muérete!

Célica pisó la cara de Glenn que se encontraba mirando hacia arriba desde su postura dogeza. A pesar de que ella se caracterizaba por tener un espíritu inquebrantable, en ese momento se encontraba al borde de las lágrimas.

—¡Ve a trabajar, maldita sea! ¡Y si no quieres, entonces solo vete de aquí! ¡Si no lo haces, te pulverizaré hasta que quedes hecho en polvo! ¡No soporto ver tu patética cara ni un segundo más!

—¿¡Por qué eres tan mala!? ¡Ni que te estuviera pidiendo la paz mundial! Todo lo que pido es seguir viviendo mi pacífica vida de descanso.  ¡Solo eso! ¿Es un pecado tener un deseo tan insignificante? Después de todo, eres rica y mantenerme por siempre no sería un problema para ti.

Glenn continuó mostrando su descaro sin el más mínimo ápice de vergüenza:

—Además tú ya está consciente de que odio la magia y no me gusta ni siquiera escuchar su nombre.

—Glenn…

—¡Absolutamente! ¡Nunca! ¡Por nada del mundo…! Quiero volver a tener algo que ver con la magia. Preferiría ser un mendigo de la calle antes que ser Instructor de magia.

—“Regresa a la providencia, los cinco elementos. Corta el lazo entre imagen y verdad”

Después de que Célica recitó el cantico apuradamente, un rayo de luz pasó a un lado de Glen. Parecía como si devorase el espacio. Luego, un fuerte rugido dominó la habitación.

Glen se giró para mirar el lugar donde el rayo golpeó, y encontró un hueco limpio, ancho y perfectamente circular en la pared. Era obvio a simple vista que lo que ocurrió en ese momento fue una especie de desintegración física. Tal cosa sólo podía describirse como “aniquilación total”. Algo que sólo era posible con la magia.

—Tch…. creo que moví la mano. —Comentó Célica.

Luego, lanzó una mirada intensa y apuntó de nuevo con la palma de su mano hacia Glenn, quien ahora estaba completamente paralizado y con la boca entreabierta por el shock.

—Bueno, esta vez no fallaré… “Regresa a la providencia, los cinco elementos. Corta el lazo entre imagen y…”

—Ma, ¡Mamaaaaaaaaaaaaa!

Y de esa manera, Glenn finalmente se decidió a tomar un trabajo a medio tiempo. Un trabajo que obtuvo después de pasar un año entero de no hacer nada. El cual era muy bueno…


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Written By

orenohonyaku

Traductor japonés-español.