Había un ave que cantaba.

Con un sonido que todos habían escuchado alguna vez, el ave rendía tributo a la estación.

La luz del sol entraba desde el patio atravesando las delgadas paredes blancas de papel Shoji* y calentando las esteras de tatami. Dentro de la habitación, había mucha tranquilidad. Los rayos de sol se fundían perfectamente con el ambiente de la primavera y los cerezos silvestres se encontraban en plena floración. En la habitación, había un guardia que se había quedado dormido.

<<Tradutor Ore no Honyaku: Es ese papel del que estan hechas las paredes de las casas tradicionales japonesas>>

Todo estaba tan pacifico, que parecía que se había ido a sentar allí exclusivamente para dormir. De todas formas, no había nadie cerca para regañarlo. Washizu Kippei yacía sentado con las piernas cruzadas, sobre un grueso y suave cojín donde de vez en cuando hacía sonar sus ronquidos. De pronto, el ave volvió a cantar. Frente a Kippei, había un joven recostado sobre un futón.

No parecía dormido ya que tenía la cara pálida y sus labios no se movían en lo absoluto. El ave una vez más cantó. Esta vez, se escuchaba más cerca. Posiblemente se había parado en uno de los arbustos de Sasanquas que había en el patio.

Sin embargo, Kippei estaba completamente dormido. El ave hizo sonar sus plumas descendiendo sobre el borde del corredor al otro lado del Shoji y dio pequeños saltos haciendo sonar sus pequeñas patas sobre el pasillo de madera. Con sus ojos aun cerrados, aquel joven que yacía en el futón, dio un suspiro profundo. No lloró como un bebe recién nacido. Simplemente movió sus parpados temblorosos, luego abrió la boca y respiró el cálido aire de la primavera. luego habló y dijo:

—¿Ese es un Mejiro? No… creo que es un ruiseñor…

Lentamente abrió sus ojos y miró el techo. Su mirada de pronto se fijó en un Ranma* tallado de madera finamente decorado con la figura de un largo dragón muy detallado que corría entre nubes tempestuosas. El chico miró por un rato esa apariencia feroz y majestuosa del dragón.

<<Traductor Ore no Honyaku: Es un tipo de reja de madera colocada en la parte alta de una pared muy cerca del techo en una casa tradicional japonesa. Algunas suelen tener adornos es como un ducto de ventilación>>

En la habitación tan tranquila, una persona se encontraba durmiendo por lo que el chico ladeo su cabeza mirando a Washizu Kippei dormido a su lado. Dormía plácidamente sentado y con la cabeza agachada.

—¿Donde estoy…? —Preguntó.

Sin embargo, la voz del chico no llegó a Kippei que estaba dormido profundamente.

Desde el dormido Kippei, se desprendía un olor a muerte. El chico miró el brazo que Kippei tenía sobre su rodilla y vio sangre en la punta de sus dedos. Al lado del cojín, una gabardina negra tirada sin cuidado. El joven intentó levantarse, pero de pronto bostezó por un sueño que le había entrado repentinamente. El mismo tiempo, lagrimas brotaron de sus ojos.

—Todavía no… no tengo el suficiente poder mágico.

Mientras miraba el techo de madera, lentamente volvió a cerrar los ojos.

Las lágrimas que se habían acumulado en las comisuras de sus ojos de deslizaron hacia abajo y su tiempo, se detuvo de nuevo.

Unos minutos después…

Washizu Kippei seguía roncando como un animal, pero se despertó repentinamente al escuchar un ruido metálico. Levantó la cara y miró a todos lados para ver de dónde venía el ruido. Mientras miraba a su alrededor observó a habitación iluminada por el cálido sol de la primavera.

El ave seguía cantando en el corredor. No había nada inusual en la habitación. Entonces, Kippei buscó en uno bolsillo de la gabardina tirada en el suelo, y sacó un teléfono celular donde miró la hora. Aún quedaba tiempo antes de realizar el cambio de guardia. Estiró las piernas que había mantenido cruzadas sobre el futón y esta vez se tumbó completamente al lado del futón para volverse a dormir.

—¡Fuaaaa!           

Lo más lógico seria que hubiesen sido los guardias porque el objetivo no debería haber despertado aun y no parecía que hubiese atacado algún enemigo. Se dice que por debilidad también se bosteza. con su vista cansada, Kippei observó al joven a su lado que seguía dormido igual que siempre. No había signo alguno de respiración ni en sus mejillas blancas o sus labios pálidos o su nariz levantada. Un pequeño flequillo cubría ligeramente sus ojos cerrados. Sin embargo, Kippei notó algo inusual.

Había rastros de un líquido que se había desplazado desde sus ojos hacia sus oídos. Se levantó ligeramente y se acercó para verlo más de cerca.

—No puede ser…

Kippei acarició suavemente el rostro del joven con las puntas de sus dedos, y se levantó asombrado.

—¡Oigan! Vengan aquí.

Llamó inmediatamente a los guardias que estaban en el corredor. Volteando hacia atrás, Kippei miró al chico dormido y luego las gotas de agua que había en sus dedos.

—imposible…

Con una voz quebrada, Kippei se estremeció como un guerrero emocionado.

—Kazuma… ¿Acaso tu despertaste?

Al observar con más atención, podía verse que la sabana estaba ligeramente levantada como señal de su intento por levantarse.

—¡¡Kazuma!!

Kippei saltó encima del durmiente Ryuusenji Kazuma y sacudió sus hombros. Cuando de pronto, la puerta de la habitación se abrió, y entraron dos magos de nivel avanzado.

—Kippei-san… ¿¡Qué está haciendo!?

—¡No haga eso por favor!

Los dos magos tomaron a Kippei de ambos brazos y lo quitaron de encima de Kazuma.

—¡Imbéciles! —Gritó Kippei sacudiéndose para que ambos lo soltaran—. El despertó… ¡¡Ese desgraciado de Kazuma abrió los ojos…!!

Los dos magos se miraron entre sí, confundidos por las palabras de Kippei.

Ryuusaneji Kazuma había quedado todo alborotado de la ropa y las sabanas, pero seguía dormido como si nada.

—¡Mierda!

Kippei intentó tomar a Kazuma de los hombros una vez más, pero alguien más que entró silenciosamente a la habitación, le cogió el brazo por detrás.

—Kippei, él aun no va a despertar…

Al voltear a ver, Kippei y los otros dos magos observaron a la belleza de cabello rubio que había entrado. Violet sonrió entrecerrando sus ojos azules y dijo:

—El despertar ocurrirá por etapas. Aun si consiguieras despertarlo, Kazuma-sama solo se volvería a quedarse dormido.

—Escucha Vi, él ya despertó…

Violet asintió ante las palabras de Kippei y contestó:

—Si, lo sé. pero mi predicción dice que el día del despertar de Kazuma-sama no será hoy.

Kippei creía en cierta medida en la magia de adivinación llamada “Probability Rain” de Violet. Así que se dio por vencido de momento y preguntó:

—¿Entonces cuando despertará Kazuma?

Violet respondió solemnemente a la pregunta con algo que probablemente habría hecho estremecer a todos los magos que lo escuchasen.

—El día X será… El 15 de junio…


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Written By

orenohonyaku

Traductor japonés-español.