Cuando Takeshi despertó, la primera imagen que llegó a sus ojos fue el rostro de Kurumi, que parecía preocupada.

—Takeshi ¿Estás bien?

—Sí, aunque estoy un poco cansado. Es extraño, en realidad solo he estado dormido. —Respondió Takeshi sonriendo mientras se levantaba.

Un poco más allá de la cama, se encontraba Mui sentada en una silla completamente postrada con una expresión llena de fatiga.

La directora se aproximó por detrás de Kurumi quien se aferraba a las sabanas y dijo:

—Lo hiciste bien, Nanase-kun. El tiempo se te estaba terminando pero parece que de alguna manera pudiste manejarlo.

—Garcias, directora.

Cuando Takeshi asintió, la directora se giró y habló con Mui:

—Aiba-san, tu también hiciste un buen trabajo…

—Muchas gracias… —Respondió Mui. Luego, volteó a mirar a Takeshi ligeramente vacilante.

Con su mirada, parecía querer preguntar sobre algo de lo que vieron en el sueño. Takeshi aun dudaba en platicarle a ella sobre Gekkou. Obviamente si ella preguntaba, le respondería pero no iba a decir nada por cuenta propia.

—Nanase-kun, por ahora deberías quedarte a dormir en la enfermería. Y ustedes dos chicas, regresen a los dormitorios y acuéstense pronto. —Dijo la directora, ignorando por completo aquella sutil atmosfera.

—¡Sí!

—¡Sí!

Kurumi y mui respondieron al unísono.

En ese momento, Hyoudou Nanami se levantó de su asiento y se aproximó a la directora abrazándola por detrás.

—Momo-tan. ¿Qué te parece si vamos a mi habitación a tomar un té?

—No, hoy tengo mucho trabajo. —Respondió la directora con frialdad.

—Eso no importa… vamos, vamos…

—Espe… Hyoudou-sensei…

Hyoudou Nanami sacó a empujones a la directora de la enfermería.

—Oye… basta Nanami… ¿Dónde crees que estas tocando?

La voz de la directora quejándose, se alejó poco a poco y cuando el bullicio de ambas cesó por completo, Kurumi miró a Takeshi una vez más y preguntó:

—Takeshi… ¿De verdad te encuentras bien?

Kurumi seguía preocupada por la cara de trasnochado que tenía Takeshi. Pero él puso su mano sobre la cabeza de Kurumi y respondió:

—Claro que sí. Muchas gracias a ti, y también a Mui…

Cuando su cabeza fue acariciada, Kurumi se puso de pie comportándose de manera extraña. A diferencia de la cara pálida de Takeshi, el rostro de ella se puso rojo. Mui estaba más preocupada por lo que vio en el sueño que por el comportamiento de Kurumi. Pero, de momento ella no podía hacer nada más. Así que, Mui fue la primera en buscar la salida.

—Entonces nos vemos mañana. —Dijo.

Mui volteó y sacudió su mano despidiéndose de Takeshi que la volvió a mirar y sonrió. Kurumi se fue detrás de Mui rumbo a la salida pero de pronto, se regresó a medio camino.

—Ah, se me olvidaba. Toma, Takeshi…

—¿Qué es esto?

Takeshi recibió algo que Kurumi sacó de su bolsillo.

—Me lo diste aquella vez en Akasaka. —Respondió Kurumui.

Takeshi entonces, se acordó de lo que era.

—Aah, no te preocupes por eso.

—Nada de eso. Las cosas que se prestan, deben devolverse correctamente.

Takeshi se echó a reir al escuchar a Kurumi hablar de manera estricta.

—De acuerdo…

Lo que ella le entregó, fue un pañuelo.

Hace unos días, Takeshi había ido con Kurumi a una pastelería en Akasaka en el mundo viviente, para comprarle un obsequio del Día Blanco.

Más tarde ese mismo día, cuando se sentaron a tomar un té, Kurumi por accidente derramó un poco de pastel sobre su falda. Kurumi se había puesto toda pegajosa con la crema del pastel y se limpió con su propio pañuelo, pero no pudo quitarlo bien asi que se fue al baño a lavarse por un rato y terminó con la falda mojada, por eso fue que Takeshi le prestó su pañuelo.

—¿Qué sucede? —Preguntó Mui a Kurumi, volteando a ver dentro de la habitación desde el pasillo.

—Nada, nada…

Kurumi se marchó empujando a Mui con una sonrisa para salir de la habitación.

—Kurumi ¿Que fue eso?

—Es un secreto…

Takeshi sonrió al escuchar las voces de ambas que seguían platicando en el pasillo. Quien diría que escucharía a Kurumi hablar tan animadamente con Mui.

Él se sentía cansado así que se recostó en la cama. Al cerrar sus ojos, aun seguía pensando en Twilight.

«Puede que me haya aceptado de alguna manera, pero aún me falta mucho», Pensó.

Takeshi aún no se quería dormir, todavía tenía mucho en qué pensar. Pero, contrario a su voluntad, su cuerpo ya no daba para más. Había gastado todo el poder mágico que su cuerpo podía soportar. Entonces murmuró:

—Towa… hoy no quiero soñar nada.

Un momento después, recibió una respuesta de una voz proveniente de cerca del pie de la cama que dijo:

» Está bien. Que descanses.

—Buenas noches.

En ese momento, la tranquilidad y el silencio reinaron en la enfermería hasta la mañana siguiente.


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Written By

orenohonyaku

Traductor japonés-español.