En medio de una amplia habitación blanca sin nada en ella, yo, Keima Masuda, estaba mirando el mapa de mi calabozo.

—…Hey. ¿Por qué sólo hay una habitación y un pasillo en este calabozo? Ni siquiera voy a contar la entrada.

—¡Mi calabozo es para derrotar a los intrusos con monstruos! ¡Escuché que eso es lo mejor que se puede hacer! —No sé quién le dijo eso, pero la chica que acaba de apartar su largo pelo rubio dorado de la cintura y sonríe con las manos en las caderas es mi compañera, Rokuko.

Acababa de convertirme en Maestro del Calabozo de este calabozo hace unos minutos, convirtiéndolo tanto a él como a esta chica en mi responsabilidad. La chica, por cierto, era el avatar físico del Núcleo del Calabozo. Lo que de hecho significa que ella, no yo, hizo este terrible calabozo que termina tan pronto como entraste.

Y por supuesto… el corazón de este calabozo–el Núcleo del Calabozo–estaba situado en la única habitación existente.

Pero el mapa que estaba mirando también mostraba ocho puntos rojos en esa habitación. La palabra «Bandido» se mostraba encima de cada una de ellas como información complementaria.

—¡O-Oh, lo entiendo! Estos… estos bandidos son monstruos protegiendo tu calabozo, ¿verdad?

—¡Ah, no! ¡Esos son los intrusos! —Rokuko dijo algo increíble con una amplia sonrisa en su cara.

Sí… síp. Parecen enemigos en el mapa. No sé lo que esperan. Por lo que pude ver en el mapa, los bandidos parecían estar rodeando el núcleo del calabozo.

…Y yo estaba en el Sala Maestra, ubicado en el Núcleo del Calabozo.

La Sala Maestra era una extraña y blanca extensión sin paredes ni suelo. Era más o menos tan ancho como un gimnasio, haciéndome creer que también podría haber servido como almacén. Si diera un solo paso fuera de este mundo extraño, estaría rodeado de todos los bandidos.

El Núcleo del Calabozo en sí era del tamaño de una pelota de baloncesto, así que, ¿cómo podría caber una sala del tamaño de un gimnasio dentro de ella…? sería una pérdida de tiempo pensar en ello.

—Entonces, Keima. ¿Te importaría matar a todos estos bandidos por mí? —Sin pestañear, mi compañera me pidió que hiciera algo bastante loco.

Honestamente, sólo quiero dormir… Pero aún es demasiado pronto para rendirse.

Los Maestros de Calabozo pueden gastar Puntos de Calabozo (PC) para hacer habitaciones, poner trampas e invocar monstruos. Aunque lo único que podías hacer una vez que los intrusos invadieron la sala central era convocar a monstruos, todavía tenías una oportunidad de sobrevivir mientras tuvieras PC de tu lado.

O al menos, eso es lo que pensaba antes de darme cuenta de la triste verdad.

—… Uh, parece que sólo nos quedan 9 PC. ¿Qué podemos hacer con eso?

—¿Hm? Eso ni siquiera es suficiente para convocar a un goblin. Esos cuestan 20 PC.

—Aún así, tienes que hacer algo al respecto.

Mi última esperanza, vencida.

—Me costó 1.000 PC llamarte, Keima. No esperes que me quede nada después de eso.

—Oh, vaya, ¿te he costado tanto PC? Huh. Bien…

Sin PC, no puedes poner trampas y no puedes convocar monstruos. En resumen, este calabozo no tenía pasillos serpenteantes, ni trampas, ni monstruos, ni reservas de PC… y su única sala había sido conquistada por bandidos.

Este calabozo ya está completamente jodido.

*

Traducción: Endless
Edición: Endless
Corrección: Endless
Editor de Ilustraciones: Alekséi


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